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sábado, 21 de diciembre de 2013

Tergiverso navideño

Quizás no refleje el tergiverso,
Todos mis puntos de vista,
Sin embargo, soy realista,
Esos son los problemas del verso.

Finalizando está el año,
Esquivando la desidia,
Lento el toro va a la lidia,
Indignado, su rebaño,
Zen-Budista sin envidia.

Nos dice el asistente,
Aquí está ya la mejoría,
Voto a bríos, vida mía,
Impaciente e insistente,
Denodado e indiferente,
Al políticucho le decía,
Date el piro, sé valiente.

Sin cesar de ser sincero,
Y ya para acabar hoy,
Un deseo de Navidad:
Amor, trabajo, felicidad,
Y que hiciera Rajoy,
Compañía a Zapatero.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Tergiverso futbolero

Encara, finta, engaña,
Ese Pepe con su cinta,
Un Jacinto y su Jacinta,
El mejor de toda España,

Salta, gira, gol de cabeza,
Hay alguno que se estira,
Otro, en cambio, solo mira,
Uno maldice y otro reza.

Corta elegante, escapa,
El defensa delantero,
Rueda bola, abre juego,
El balón como una lapa,
En la escuadra está, portero,
Eso ahora, ¡Verás luego!.

sábado, 7 de diciembre de 2013

A lo Pablo Conejo

En el típico Powerpoint de reenvío he leído hoy un relato que asociaban a Paulo Coelho. Ya decía Einstein que no teníamos que fiarnos de todo lo que leemos en Internet y menos de las citas de famosos pues muy bien pudiera ser que no fueran.

Autoría aparte, me ha dado la idea para intentar inventar un relato breve basado en una conversación de la que fui testigo ayer. A ver si lo consigo pues los relatos medianamente elaborados que he escrito han sido siempre elaborados mientras corría pero hace tiempo que no salgo a correr y hoy tampoco ha sido el caso.

Así pues, empecemos por el final, la moraleja: las cosas no valen lo que tú quieres, valen lo que valen independientemente de que esto sea mucho o poco. Por otro lado, elijamos los personajes. Siguiendo la idea del relato anterior con esos dos amigos del hombre, el perro y el caballo e inspirándonos en el cuento de la lechera y en otro que leí hace tiempo esta vez los personajes serán una vaca, una gallina y una buena mujer que va desde su casa en la montaña hacia el pueblo a venderlas.

Ya lo tenemos todo ... o casi. Falta improvisar:

Érase una vez un paisaje idílico y una casa en una montaña desde la que la vista dominaba todo. Dicen las malas lenguas que fueron aquella casa y aquel paraje los que inspiraron al autor de Heidi. Humildes como la morada vivía un matrimonio que, sin ser anciano, no distaba mucho de celebrar sus bodas de oro. Jubilarse es otra cosa. No está muy claro si ambos habían cumplido los 67 pero sí está claro que el júbilo del labriego es la clemencia metereológica antes de ser recogida y el jubileo involuntario cuando el inclemente tiempo arruina las cosechas de todo el mundo ... menos la propia.

No había sido el caso este año. Un verano inusualmente largo, un otoño inusualmente seco y un invierno inusualmente traicionero anunciaban una primavera inusualmente triste. No se sabe si de tristeza o de qué, el hombre enfermó. La primera semana de abril la pasó en cama y durante la segunda la cosa no pintaba mucho mejor. La buena mujer había seguido fielmente los consejos del médico y cuando estos se mostraron inoperantes, otros consejos menos autorizados. Una vez constató que ni la buena ni la mala ciencia podían nada contra semejante enfermedad, comenzó a rezar. Los impíos dirían que eso no  es sino otro ejemplo de mala ciencia y que poco se ganaba o perdía con el cambio.

Una tarde, agarrada fervientemente al rosario y debilitada por comer poco, dormir menos y preocuparse mucho, creyó ver cómo una aparición luminiscente con forma de ángel le susurraba al oído que debía ir al pueblo a vender una vaca y una gallina a la misma persona. Si vendía la gallina, pero no la vaca, el marido sanaría parcialmente pero quedaría postrado en una silla de ruedas. Si vendía la vaca pero no la gallina, su marido se curaría pero ella enfermaría durante un año. Si no vendía ninguna o lo hacía a diferentes personas, no habría mejoría, tendría otra oportunidad al día siguiente, pero correría el riesgo de que su marido empeorara. Solamente si vendía ambas a la misma persona tendría la seguridad de que su marido se recuperaría completamente.

Al día siguiente, la mujer cogió la vaca, su única vaca, del ronzal, metió a la gallina más ponedora en una cesta encima de la vaca y echó un último vistazo por la ventana. El enfermo dormía plácidamente así que ella se dirigió hacia el pueblo. Una vez allí fue al mercado e intentó buscar comprador. Mientras esperaba intentó analizar las diferentes posibilidades y se dio cuenta de que todas eran malas. La peor era vender a diferentes personas pues se esfumaría la posibilidad de mejoría a la par que perdería los animales.

Sí que podía asumir la pérdida de la gallina pues le quedaban otras siete pero la perspectiva de la silla de ruedas era injusta. Injusta tanto para su marido, ese buen hombre que nunca había hecho daño a nadie como para ella misma aunque ciertamente ella no pensaba en esto último. Podía asumir la pérdida de la vaca y enfermar ella pero eso significaría que su marido pasaría un año infernal. Y eso no era justo para él. Tampoco para ella, pero ciertamente ella no pensaba en esto último. Podía asumir volver a intentarlo al día siguiente pero ¿y si no había comprador? o mucho peor ¿y si no había necesidad?.

En esto llegó el primer comprador. Un amigo de la infancia de su marido que, casi sin mediar palabra, le preguntó por él. Ella explicó que llevaba un tiempo enfermo y ella debía vender los animales para poder comprar las medicinas. Él se ofreció a comprarle la gallina pues precisamente necesitaba una. Estaba dispuesto a dar un precio justo e incluso a añadir un par de monedas y otro par más en concepto de préstamo que ella devolvería una vez el marido se hubiera recuperado. Sin embargo, no podía comprar la vaca pues ni le hacía falta ni tenía el dinero para ello.

La oferta era tentadora ... pero insuficiente. O podría ser insuficiente. Hubiera dudado poco en aceptar una oferta así el año anterior cuando todo era felicidad pero en este momento no bastaba. No podía correr el riesgo de dejar la vaca sin vender a pesar de que solo era la primera oferta del día. Le dijo que se lo pensaría y él quedó en volver más tarde.

Quince minutos después llegó un segundo comprador. Un vecino con el que su marido no se llevaba excesivamente bien y del que sospechaba había sido el causante en el pasado de alguna que otra cojera con la que había vuelto la Turca, la fiel perra de aguas que llevaba siete años con ellos. El vecino preguntó por el marido, pues no lo había visto en los últimos días y ella respondió que había estado trabajando en el huertecito y arreglando algunos de los aperos. Ella había ido al mercado a vender la vaca y la gallina pues quería cambiarlos por un par de terneros. Él ofreció una cantidad irrisoria por ambas.

La oferta era insuficiente ... pero tentadora. No sabría como explicar a su marido que había prácticamente regalado la vaca y la gallina a semejante persona, incluso aunque le contara lo de la aparición y él lo creyera. Le dijo que lo pensaría y él quedó en volver más tarde.

Una hora más tarde llegó un tercer comprador, acérrimo enemigo del primero desde que este le quitara la novia. Un par de peleas, una nariz rota, un par de ojos a la funerala y sendas amenazas de muerte no habían conseguido arreglar el problema. Este hombre fue directamente a examinar cuidadosamente la vaca. -¡Magnífico animal!, exclamó. -¿Lo vendes?.  Ella contestó que sí pero que quería venderla junto con la gallina.

Sin embargo, él no necesitaba la gallina y no parecía quererla. Ella preguntó cuánto daba por la vaca pues si era un buen precio podría incluso regalarle la gallina y cerrar el trato. La contestación fue esperanzadora. Era un precio ligeramente bajo pero con algo de regateo podría conseguir algo mejor, lo que ella consideraría un buen precio conjunto para los dos animales. Decidida se encontraba a iniciar el regateo cuando llegó el primer comprador y le preguntó a ella si aquel hombre la estaba molestando. El segundo, ofendido y con malos modos contestó que no, que simplemente quería comprar la vaca pero que ella quería venderla junto con la gallina. -La gallina me la va a vender a mí. Espetó el primero. -¡Antes no la quería pero ya la quiero menos!. Respondió el otro.

A la mujer se le cayó el alma a los suelos. En esa situación el regateo ya dejaba de ser una opción. En el mejor de los casos se tendría que conformar con vender la vaca ligeramente más barata de lo que le gustaría, la gallina a buen precio y obtener un par de monedas en préstamo. En esto se hallaba pensando cuando vio venir a lo lejos al segundo comprador.

¿Qué hacer?. Podía vender solo la gallina, solo la vaca, gallina y vaca a diferentes compradores o gallina y vaca al mismo comprador. Perdida, se encontraba perdida sin saber qué hacer cuando de repente tuvo una idea. Miró a los tres compradores que la contemplaban con aire extraño y se preguntó cuánto tiempo habría pasado en ese estado pensativo. Desechó este pensamiento y reaccionó con prontitud. Al segundo comprador le dio las gracias por el interés pero teniendo mejores ofertas sobre la mesa, no podía sino descartar la suya. El hombre reaccionó como quien recibe una noticia que ya no lo es, se encogió de hombros y se fue.

A continuación se dirigió a los querellantes y les dijo muy seriamente.
- Os conozco desde hace años.  Sé que sois buenas personas que habéis hecho el bien a todo aquel que os lo ha pedido excepto al otro. Ambos conocéis a mi marido, sobre todo tú - dirigiéndose al primero - y sabéis que él piensa lo mismo que yo. Mi marido se encuentra muy enfermo y me gustaría poder llegar a casa dándole la noticia de que, si bien no vais a ser nunca amigos, al menos vais a respetaros y a trataros como personas.

Ambos miraron a los polvorientos pies como hacen los niños que opositan a avestruces durante la regañina, avergonzados.

- Os propongo lo siguiente. Tú, - dijo ahora al segundo - le vas a pedir prestado el dinero de la gallina que te venderé por dos monedas menos de lo que pensaba pedirle a él. Me comprarás la vaca por el dinero que me ofreciste, a pesar de que vale más, y la gallina. A continuación le darás la gallina y tenderás la mano. Tú aceptarás la mano tendida bien de motu propio bien por mi marido. Solo eso os pido.

Ambos se miraron, la miraron y aceptaron. Un apretón de manos selló una tregua que jamás se rompió y ambos se ofrecieron a acompañarla a la casa y, de paso, visitar a su marido. Eso mismo ocurrió. Al llegar allí ... al llegar allí el lector deberá elegir entre un par de finales distintos.

Final 1: El marido había fallecido. Un par de horas más tarde llegó el médico y determinó que murió plácidamente cuando dormía. Muy probablemente cuando la mujer ajaezaba la vaca pues al salir, él ya había fallecido.
Moraleja: Las cosas valen lo que valen, no lo que queremos que valgan. En este caso, la salud de una persona. Al menos, la mujer tuvo el consuelo del bien logrado de forma póstuma. De hecho, ambos se ofrecerían posteriormente a llevar el ataúd. La mujer no dejaba de pensar: Las luces no hablan, las alucinaciones sí ... y también los humedecidos ojos de los que llevaban el féretro.

Final 2: El marido se encontraba mejor y se alegró muchísimo al conocer las noticias. No hizo ningún gesto extraño al conocer la historia de la venta por lo que aparentemente la aprobaba. Cuando la visita se fue, la mujer le confió toda la historia. En este caso, el marido cuenta la moraleja. Las cosas valen lo que valen no lo que se quiere que valgan. Felicitó a su mujer por la reconciliación lograda, la besó tiernamente en la frente y le pidió que preparara algo para comer pues era evidente que a ambos les hacía falta. Las luces no hablan. Las alucinaciones sí ... y los humedecidos ojos de ambos también.

Un saludo, Domingo.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Tergiverso crematístico

Empieza la cuenta en verso,
En verso, cuento de lecheras,
Mitad falso, mitad veras,
Acierto a medias, tergiverso.

Empieza en verso la cuenta,
Toda una vida de gastos,
Balances, carencias y fastos.
Años son cinco y cuarenta.

Licuando manzanas y peras,
Pagando facturas y casas,
Comiendo pan y cebolla.
Dineros de una cantera,
Libando azúcar de pasas,
En la olla no metas ... las joyas.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Tergiverso dolente e indolente

A veces hay días que pienso,
Pienso y no hallo sentido,
Al pensamiento y el latido,
A la ciencia o al incienso.

Y otros días, yo pienso,
La gente medra y navajea,
No importa si guapa o fea,
Ni si ellos pinceles y yo lienzo.

Al final de todo, me digo,
Al terminar la partida,
Igual da qué fue tu vida,
Salvo que te tocara mendigo.

Mas no me sirve de abrigo,
Ese pensamiento indolente,
Olvidando que hay otra gente,
Más pasa que pasas o higos.

Sí, en mil años todos muertos,
Sí, en mil millones no hay nada,
Mas contra la injusticia, a espada,
Y con capa o sin ella, al huerto.


domingo, 10 de noviembre de 2013

Tergiverso cierre-televisivo

Hace años, treinta, cabalgados al viento,
Televisión tarde y noche, largo el momento,
Cinco horas, pasa rápido el tiempo lento,
Cuando se es un niño y se vive del cuento.

Ahora casi cuarenta, sin cansancio en el viento,
La televisión no acapara ni un furtivo momento,
Series por Internet, porque ya no pasa lento,
Ahora no hay tiempo ni soy niño ni hay cuento.

Quizás por este motivo, si chapa o cierra,
La tele autonómica, dos metros bajo tierra,
Me entristece quizás o quizás me alegra,
La gente en el paro, la política que encierra,
La tele basura, el despilfarro que entierra,
Por ello no sé si me entristece ... o me alegra.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Tergiverso nublado ... como algunos juicios

Desde encima de las nubes,
Hasta debajo de los charcos,
Sube y baja, baja y sube,
Arqueando todo el arco.

Tanto quise y poco tuve,
Poco tuve, poco y parco,
Tanto tonto, desembarco,
Yo también y me contuve.

Sesenta y siete nuevas nubes,
No en todas ellas estuve,
Muchos penaltis, pocos marco,
¡Venga bobos!, bes y uves,
¡Vaya tropa!, yo sostuve,
Ven Noé; me voy en barco.

sábado, 19 de octubre de 2013

Tergiverso piramidal

Érase una gran corporación,
Contratando al becario,
Para echar gente a diario,
Y convertirlo en tiburón.

Érase un sistema sin emoción,
Poco más que carcelario,
Rellenando un gran sudario,
Picadora humana en acción.

En cambio, los de mi cuerda,
Desde Cuenca hasta Ontario,
Sí cuentan con mi aprobación.
¿Ladrones? La bancada lerda,
No la mía, muy al contrario,
Que solo guarda en el colchón.

domingo, 6 de octubre de 2013

Tergiverso hipotecario

Tiempo alto, exponente,
Capital alto y altanero,
Interés alto y usurero,
Cuota alta de insolvente.

Silenciando ruidosamente,
Inclemente, el basurero.
Las acequias del dinero,
Riegan poco últimamente.

Muchos exabruptos corrientes,
A los autores del desafuero.
Empezando incompetentes,
Políticos, corruptos y dementes.
Acabando, arteros banqueros
Y paisanos de escasa mente.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Tergiverso playero aguafestivo

Escasos días tras acabar el estío,
Surca a escondidas  la playa,
Playa vacía, corazón baldío,
Nube que calla, nave que encalla.

Grave en la, arena, grabado con brío,
Tengo tu tanga, ese de rayas,
Errante en tu rumbo, deslíate el lío,
Tanga al armario, bikini de mallas.

¿Qué recordarías de una fiesta,
En un chiringuito de Torrremolinos?,
Ochenta personas, puertas abiertas,
Barra libre, tres horas, cervezas y vinos,
Entre ensalada y paella se manifiesta,
Un tipo con tanga ... tanga en tipo dañino.

Un saludo, Domingo.
P.D.: El pobre hombre no tuvo culpa pero es posible que sea protagonista de algunos de los recuerdos que más perdurarán. Algunos salieron traumatizados. Esperemos que al final solo recuerden lo que muestren las fotos y que el caballero de dudoso gusto y rotunda figura no aparezca en ellas.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Tergiverso heroico

Sí soy un súper hombre,
Con suerte, sin hambre,
Muy lejos del alambre,
Dejadme que asombre.

Quizás nadie de renombre,
Pero cenando su fiambre,
Otros con más raigambre,
Escombros tienen de alfombre.

Experimentando sensaciones,
Bien propias de un niño,
Que luchaba contra las olas,
Acariciando emociones,
Bien amadas, con cariño,
¿Ola k ases, caracola?.

Un saludo, Domingo.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Tergiverso Mijeño

Sensación de desprendimiento,
De tímpano y retina,
¿Qué untarían en la tetina
Al del Descubrimiento?

Sensación de congelamiento,
Fríos sudores, tortura china,
De aquí directo a la letrina,
Sensación de ser tonto, no miento.

Sensación de "bien lo siento",
En mí se ha despertado,
¿Cómo pudieron pasar la criba?.
Sensación de alejamiento,
Con quienes les han votado.
No hay, no hay Arternatiba.

Un saludo, Domingo

sábado, 7 de septiembre de 2013

El Perverso

Así se llama ahora la sección que Antonio García Barbeito tiene en el programa de Carlos Herrera. Creo que no es la primera vez que hablo de él, al que recuerdo de su paso por el programa que el propio Carlos Herrera hacía por televisión. Barbeito, con su acento andaluz cantaba todos los días con aires de poesía el retrato de esta España con smartphone y sin zapatos. En la temporada que comienza, parece que lo hará además en verso y de ahí el nombre que contribuirá a darle renombre a este universo de versos diversos, el Perverso.

No puedo negar que el cambio me gusta, convirtiéndose así en el cuarto, que yo recuerde, que se atreve con este tipo de crónicas. Serían estos:
Fray Josepho
El Grupo Risa
Javier Ruiz Taboada
Antonio García Barbeito

De ellos reconozco que solo sigo habitualmente a los tres últimos aunque me encanta el primero, sobre todo cuando la crítica política es menos acerada, del estilo a veces del segundo y la mayoría de veces del tercero y el cuarto.

En cualquiera de los cuatro casos, aunque sobre todo en el cuarto, lo que escriben es algo que yo puedo llamar poesía, lo que no ocurre cuando soy yo quien hace las rimas. Cuando de mis textos se trata, solo en contadas ocasiones he conseguido, al leerlos, encontrar ese sentimiento que sí provocan los demás. Ese y no otro es el motivo de mi empeño en llamar rimas y solo rimas a los míos.

Y con una rima, un soneto, acabaremos hoy. Soneto que aúna el título de la entrada del blog con la experiencia vivida esta mañana.

Un camión de cuatro metros,
Taponando la calle, embotella,
Queriendo que yo, por ella,
Retrocediera, vade retro.

Como un rey con su cetro,
Que manda y atropella,
Quería, camionero estrella,
Tú reculas, yo penetro.

Su vasallo, masca y doncella,
Súmase presto a la querella,
Descargada ya la hamaca.

Al final, sin hacer mella,
Algo blanco y en botella,
Saldrán por donde era ... de traca..

Un saludo, Domingo.


domingo, 3 de marzo de 2013

El MarcaMundoToday

Esta podría parecer la crónica de lo acontecido ayer durante el habitual partido sabatino según el principal diario deportivo-generalista de España, ElMarcaMundoToday.

Titular: Este hombre no tiene techo ... ni suelo.
Titular secundario (por si falla el primero): Aprovechan la caída de un joven de 73 años para remodelar la pista de fútbol sala cambiando el asfalto por otro más resistente y ecológico.
Artículo: A las 12:05 de la mañana y con viento de poniente, el titán de la maratón, el BipBip de los sábados, intentaba controlar de espaldas a la meta rival un balón resbaladizo por el agua-nieve acumulada en las altas capas de la estratosfera. Al mismo tiempo, el Rocío Jurado sabatino, el más grande, jugando esta vez en la posición de portero salía cual Mazinger Z al grito de puños fuera. Con la mala fortuna de que justo en ese momento entraba en la atmósfera el meteorito de Rusia y la onda expansiva mandó al uno hacia adelante y al otro hacia atrás.

Normalmente Mazinger se hubiera nivelado sin problemas haciendo uso de los propulsores que lleva en sus Nike, sin embargo, según la opinión de varios controladores aéreos del aeropuerto de Málaga que lo vieron en directo entre un aterrizaje fallido de Ryan Air y uno cancelado de Iberia, la onda expansiva tenía muy mala leche y apagó ambos propulsores. No contenta con esto, esa onda con tan mala onda situó a nuestro héroe en posición "decúbito supino" y cual si fuera un luchador de la WWE (antes WWF) lo lanzó contra la lona.

Como ocurre con todos los superguerreros, esta maniobra provocó que en el continuo espacio tiempo del asfalto sobre el que jugaban se retorciera, dejando un agujero considerable en el suelo así como algunas magulladuras de escasa importancia en el hace mucho tiempo inexistente cuero cabelludo del futbolista.

Este, famoso en el pasado por haber causado destrozos similares al terreno de juego, eso sí, sin desgaste propio, fue atendido de urgencia en el centro hospitalario más cercano donde tras el preceptivo "sana, sana, colita de rana", limpiar la herida soplando, un poco de mercurocromo y una tirita de Bob Esponja volvió de nuevo al terreno de juego para despedirse de los compañeros hasta la semana siguiente y, de paso, vacilar del parte de alta:

Varón de 73 años que refiere estar jugando al fútbol con los amigos, haber saltado para despejar un balón para posteriormente, cayendo en barrena, comprobar que la resistencia estructural de su cabeza no es la misma que la de su cuerpo. Presenta signos de congelación en las pestañas debido a las bajas temperaturas propias de esas altitudes y arañazos, "como de gato" en "to lo arto la calva". Se le da una aspirina y para casa.

Pues eso, afortunadamente todo quedó en un susto y en una historia de ElMarcaMundoToday.

Un saludo, Domingo.

sábado, 9 de febrero de 2013

Soneto aleatorio

    Ahora que el nuevo trabajo ... el trabajo, mejor dicho, no me deja mucho tiempo para las rimas, estas tengo que hacerlas los fines de semana. Eso sí, creo que voy a intentar usar las duchas para algo más que para cantar pues no en vano siempre ha sido un buen lugar para dejarlas planteadas. Así puede que quede más tiempo para las rimas aleatorias, que no dejan de tener su gracia. Al menos para mí :-).

Tráfico
Restaurante
Historiadora
Idioma

Consistencia
Tarántula
Rubor
Brasil

Príncipe
Campera
Marrón
Planchar
Intérprete
Neón

En este caso parece claro que el hilo conductor puede ser una historia de amor en Brasil entre un príncipe y una historiadora. A ver qué es lo que sale.

Lejos del mundanal Tráfico
A kilómetros de un Restaurante,
Historiadora de las de antes,
Leyendo en un Idioma trágico.

El valor pierde Consistencia
La Tarántula que se hace la lista,
Un Rubor de gran apariencia,
En Brasil no solo hay futbolistas,

Un Príncipe local que la pueda salvar,
Ruega en silencio la guapa Campera
La araña Marrón en la falda se mete,
Recién lavadita y sin Planchar
Sin Intérprete el arácnido no espera:
Spiderwoman, el Neón... promete.

Pues al final nada de historia de amor. Spiderwoman y punto :-).

Un saludo, Domingo.