Hace algo más de un año estaba también de vacaciones. Eso era prácticamente lo único cierto que sabía. No sabía qué me depararía el futuro y no es solo que no lo supiera, es que el futuro que hubiera imaginado para un años después era radicalmente diferente al presente ... y por muchos motivos. Uno de ellos era que la empresa en la que me hubiera gustado entrar estaba echando el cierre. Por suerte ... bueno, en realidad no fue la suerte, fue gracias al trabajo de los que ahora son mis compañeros, eso no sucedió.
Ahora, un año y escasos diez días después de mi primer y último despido (esperemos que el segundo tarde en llegar), me encuentro en un entorno laboral envidiable donde son muchas más las cosas buenas que las malas. Siendo además una de las malas que el cuidado que se profesa a los empleados dificulta ligeramente esa eterna batalla contra la báscula. Y es que voy a tener que ponerme a dieta antes de que los 3-4 kilos de más que he cogido tengan su impacto en las rodillas :-).
Por lo demás, ciertamente y como en todos lados, hay cosas que se podrían mejorar. Sin embargo, yo me tengo prohibido a mí mismo quejarme de nada al menos durante los próximos dos o tres años y es que no puedo sino estar agradecido a los compañeros que pensaron que podría hacerlo bien, a los que basándose en este criterio me contrataron y luego a todos aquellos con los que comparto ambiente de trabajo desde principios de enero.
Y bueno, ahora en las vacaciones a descansar, a hacer turismo y a terminar las cuatro rimas bien contadas que me quedan. Eso merecerá un comentario, probablemente más extenso que este.
Un saludo, Domingo.
sábado, 27 de julio de 2013
sábado, 13 de julio de 2013
Semana complicada pero feliz como una perdiz
Aproximadamente un mes después de entrar a trabajar tuve que pasar una semana prácticamente toda de reuniones. Al finalizar la semana pregunté ... ¿por las reuniones también pagan, no?. La respuesta fue que sí pero no solo eso sino que mi trabajo era muy ... como lo diría ... propenso a ellas. Pues bien, esta semana han coincidido en el tiempo dos situaciones gracias a las cuales cuando mi mujer me preguntaba qué tal el día, bastaba con mostrar el calendario lleno a reventar, incluyendo horas con varias reuniones coincidentes (aunque en muchos casos era la misma pero enviada por diferentes personas, también es cierto).
Por lo demás, la verdad es que estoy empezando a echar algo de menos escribir en el blog y a echar algo de más las rimas. Son ya más de 200 y en teoría hoy habría acabado. Sin embargo, no es así. Al final he decidido incluir "material" para otra docena de personas por lo que todavía van a quedar dos o tres semanas ... si no más. Dependiendo de cuántas haga y por dónde caigan las vacaciones.
Tampoco me importa, quien hace 204 hace 216 (o las que sean). Aunque reconozco que hace un par de semanas sí que me atraía el hecho de acabar sobre el 17 de julio (o mejor dicho el 18, primer día tras la ruptura unilateral de la relación contractual), fecha en que se cumplirá el año del acontecimiento que dio lugar a la siguiente entrada. Y es que, hay que ver lo que nos gustan los números redondos. Como si eso fuera a significar algo, no digo ya dentro de veinte o treinta años sino simplemente el mes que viene.
Pero bueno, proyectos personales y semanas complicadas (o quizás solo complejas) aparte, la verdad es que no puedo quejarme. Me preguntaban hace no mucho cómo hacía para levantarme por la mañana y continuar con el día a día, en qué pensaba para en cierta forma animarme. Contesté en que más bien debía pensar en qué me debía desanimar. Bien la salud (aunque he cogido un par de kilos que debería soltar pronto si no quiero volver a tener problemas de rodillas), bien el matrimonio, contento en el trabajo por mucho que la mayoría de las veces sea un sin parar ... la única excepción podría ser la salud de mi abuela, la salud mental para ser más concretos, amén de las situaciones laborales de otros miembros de mi familia. Pero egoístamente, lo que es desde un punto de vista meramente egoísta, sería un delito quejarme.
Hombre, si acaso, estarían esas peticiones extemporáneas de los familiares para que actúe de informático de cabecera como imagino que le pasará a médicos, mecánicos, electricistas y cualquier hijo de vecino. Pero yo soy paciente y como suelen ser cosas muy esporádicas, tampoco lo llevo mal. Por ir bien, hasta he conseguido prácticamente configurar este Fedora desde el que escribo y rootear el móvil para quitarle todas lasútiles aplicaciones que no utilizo y que Sony no me dejaba desinstalar. Ahora, como no uso redes móviles y mi uso de la wifi con el móvil es mínimo, la batería me dura más de una semana ... como el antiguo nokia :-D.
Un saludo, Domingo.
Por lo demás, la verdad es que estoy empezando a echar algo de menos escribir en el blog y a echar algo de más las rimas. Son ya más de 200 y en teoría hoy habría acabado. Sin embargo, no es así. Al final he decidido incluir "material" para otra docena de personas por lo que todavía van a quedar dos o tres semanas ... si no más. Dependiendo de cuántas haga y por dónde caigan las vacaciones.
Tampoco me importa, quien hace 204 hace 216 (o las que sean). Aunque reconozco que hace un par de semanas sí que me atraía el hecho de acabar sobre el 17 de julio (o mejor dicho el 18, primer día tras la ruptura unilateral de la relación contractual), fecha en que se cumplirá el año del acontecimiento que dio lugar a la siguiente entrada. Y es que, hay que ver lo que nos gustan los números redondos. Como si eso fuera a significar algo, no digo ya dentro de veinte o treinta años sino simplemente el mes que viene.
Pero bueno, proyectos personales y semanas complicadas (o quizás solo complejas) aparte, la verdad es que no puedo quejarme. Me preguntaban hace no mucho cómo hacía para levantarme por la mañana y continuar con el día a día, en qué pensaba para en cierta forma animarme. Contesté en que más bien debía pensar en qué me debía desanimar. Bien la salud (aunque he cogido un par de kilos que debería soltar pronto si no quiero volver a tener problemas de rodillas), bien el matrimonio, contento en el trabajo por mucho que la mayoría de las veces sea un sin parar ... la única excepción podría ser la salud de mi abuela, la salud mental para ser más concretos, amén de las situaciones laborales de otros miembros de mi familia. Pero egoístamente, lo que es desde un punto de vista meramente egoísta, sería un delito quejarme.
Hombre, si acaso, estarían esas peticiones extemporáneas de los familiares para que actúe de informático de cabecera como imagino que le pasará a médicos, mecánicos, electricistas y cualquier hijo de vecino. Pero yo soy paciente y como suelen ser cosas muy esporádicas, tampoco lo llevo mal. Por ir bien, hasta he conseguido prácticamente configurar este Fedora desde el que escribo y rootear el móvil para quitarle todas las
Un saludo, Domingo.
sábado, 15 de junio de 2013
Mucha suerte
No es la primera vez que reconozco tener mucha suerte. Suerte por vivir en un espacio, el llamado primer mundo, cuando solo con haber nacido a unos cuantos kilómetros más al sur mi vida podría haber sido muy diferente. Suerte por vivir en un tiempo que es muy diferente, muy diferente al tiempo que vivieron mis padres, muy muy diferente al tiempo que vivieron mis abuelos y parecido como un huevo a una castaña al tiempo que vivieron mis tátara tátara o tátara tátara tátara ...
Sin embargo, algo que no he comentado tantas veces es la suerte simplemente por vivir y más concretamente por vivir "de una pieza". Hace poco mientras me agachaba ligeramente cerca de un alambre "colgandero", tuve lo que podría definir como la mayor suerte de los últimos tiempos, por encima incluso el nuevo (ya no tanto) trabajo, que ya es. Mientras me agachaba tuve la mala suerte de que el alambre, acompasó su balanceo con el movimiento de mi ojo y dio en este durante el movimiento descendiente de la cabeza, con la mala suerte de que se me quedó metido entre el ojo y el párpado y la grandísima suerte de que solo hizo eso.
Como si me hubieran congelado, me quedé quieto pensando que un ojo era mucho más duro de lo que parecía pero que por otro lado un movimiento brusco podía ocasionar que el alambre me rasgara el párpado. Entre uno y otro pensamiento llegaron a mí y me consiguieron sacar el alambre del ojo. Por la noche unas cuantas legañas/lagañas consecuencia del trabajo a destajo del sistema inmunitario intentando expulsar todo aquello que no debe estar allí. Nuestro cuerpo es simplemente maravilloso ...
Pero eso me hizo recordar otras situaciones en las que mi integridad física, cuando no mi vida, ha estado en peligro. Una que recuerdo fue un frenazo de una furgoneta cuando yo cruzaba por una calle sin darme cuenta de que venía un coche. A esa hay que añadirle otro par de similar factura.
¿Qué más?. Pues siendo pequeño se me ocurrió meter una bombilla de las de los trabajos escolares en el enchufe de la luz ... diría que jamás volvería a hacerlo pero no es del todo cierto pues enchufé un cargador de pilas americano en una habitación de hotel inglesa. En mi descargo hay que decir que antes de hacerlo pregunté en recepción pues creo que había visto un signo dudoso y como aquel era un hotel turístico, no me pareció descartable que lo tuvieran así preparado. El de recepción se equivocó ... y a mí me lo recordarán de por vida :-D.
¿Alguna más?. A ver, coches, electricidad ... peligros de este tiempo y este espacio. No recuerdo ninguno más propio de los tiempos modernos y sí recuerdo alguno propios de cualquier tiempo, andar cansado por una montaña. En este caso no sabría definir el peligro pues el miedo siempre me ha hecho bajar con una gran precaución pero sí que es verdad que la sensación que tenía mientras subía cruzando por restos de nieve muy resbaladizos no era muy reconfortante independientemente de que el riesgo fuera mayor o menor.
Otro peligro atemporal, "jugar" con los cuchillos. En este caso no estaba jugando sino cortando un queso curado especialmente duro y el cuchillo, de factura sólida, se quebró bajo la presión de mis manos derecha e izquierda sin llegar a tocar la izquierda (la derecha estaba en el mango).
¿Fuego en la cocina o fuera de ella?. Ahora mismo no recuerdo nada.
¿Algún animal encabritado sea de la especie que sea?. Tampoco.
¿Coches mientras conducía yo o conducía alguna otra persona?. Recuerdo alguna circunstancia de miedo pero de peligro peligro no tanto. Afortunadamente nunca he tenido ningún accidente.
Y creo que esto es todo. Quizás no sea mucho pero suficiente como para dar las gracias de estar sano y salvo.
Un saludo, Domingo.
Sin embargo, algo que no he comentado tantas veces es la suerte simplemente por vivir y más concretamente por vivir "de una pieza". Hace poco mientras me agachaba ligeramente cerca de un alambre "colgandero", tuve lo que podría definir como la mayor suerte de los últimos tiempos, por encima incluso el nuevo (ya no tanto) trabajo, que ya es. Mientras me agachaba tuve la mala suerte de que el alambre, acompasó su balanceo con el movimiento de mi ojo y dio en este durante el movimiento descendiente de la cabeza, con la mala suerte de que se me quedó metido entre el ojo y el párpado y la grandísima suerte de que solo hizo eso.
Como si me hubieran congelado, me quedé quieto pensando que un ojo era mucho más duro de lo que parecía pero que por otro lado un movimiento brusco podía ocasionar que el alambre me rasgara el párpado. Entre uno y otro pensamiento llegaron a mí y me consiguieron sacar el alambre del ojo. Por la noche unas cuantas legañas/lagañas consecuencia del trabajo a destajo del sistema inmunitario intentando expulsar todo aquello que no debe estar allí. Nuestro cuerpo es simplemente maravilloso ...
Pero eso me hizo recordar otras situaciones en las que mi integridad física, cuando no mi vida, ha estado en peligro. Una que recuerdo fue un frenazo de una furgoneta cuando yo cruzaba por una calle sin darme cuenta de que venía un coche. A esa hay que añadirle otro par de similar factura.
¿Qué más?. Pues siendo pequeño se me ocurrió meter una bombilla de las de los trabajos escolares en el enchufe de la luz ... diría que jamás volvería a hacerlo pero no es del todo cierto pues enchufé un cargador de pilas americano en una habitación de hotel inglesa. En mi descargo hay que decir que antes de hacerlo pregunté en recepción pues creo que había visto un signo dudoso y como aquel era un hotel turístico, no me pareció descartable que lo tuvieran así preparado. El de recepción se equivocó ... y a mí me lo recordarán de por vida :-D.
¿Alguna más?. A ver, coches, electricidad ... peligros de este tiempo y este espacio. No recuerdo ninguno más propio de los tiempos modernos y sí recuerdo alguno propios de cualquier tiempo, andar cansado por una montaña. En este caso no sabría definir el peligro pues el miedo siempre me ha hecho bajar con una gran precaución pero sí que es verdad que la sensación que tenía mientras subía cruzando por restos de nieve muy resbaladizos no era muy reconfortante independientemente de que el riesgo fuera mayor o menor.
Otro peligro atemporal, "jugar" con los cuchillos. En este caso no estaba jugando sino cortando un queso curado especialmente duro y el cuchillo, de factura sólida, se quebró bajo la presión de mis manos derecha e izquierda sin llegar a tocar la izquierda (la derecha estaba en el mango).
¿Fuego en la cocina o fuera de ella?. Ahora mismo no recuerdo nada.
¿Algún animal encabritado sea de la especie que sea?. Tampoco.
¿Coches mientras conducía yo o conducía alguna otra persona?. Recuerdo alguna circunstancia de miedo pero de peligro peligro no tanto. Afortunadamente nunca he tenido ningún accidente.
Y creo que esto es todo. Quizás no sea mucho pero suficiente como para dar las gracias de estar sano y salvo.
Un saludo, Domingo.
sábado, 25 de mayo de 2013
R E S P E C T
La entrada de hoy se titula como esa canción que tantas veces ha cantado Aretha Franklin (en youtube se pueden encontrar versiones suyas de casi cada década desde los 60 hasta ahora). Yo me quedaré con esta versión que me ha recordado aquella misa Gospel a la que asistí estando en Chicago, el año que viene hará 10 años. Y aquí la letra y una posible traducción.
Y todo esto por ... pues no por la letra de la canción, canción que no tengo claro si sigue siendo teniendo la misma vigencia que en los 60 aunque es posible que sí la tenga, con matices, pero la tenga. Pero no voy a meterme a consultor sentimental sino que simplemente quiero hablar del respeto a secas. Sí, eso que quiero pensar que nuestros padres más que menos tenían y que nosotros, menos que más, también tenemos.
En particular, en la última comunión que estuve sentí vergüenza ajena. Siempre he dicho que si yo fuera sacerdote, no sería de esos que piden a los padres que saquen a los bebés que lloran (los niños de 7 años que lloran podría ser otra cosa) porque los pobres no tienen conciencia ni culpa de nada. Pero en la ceremonia del otro día, no sé si habría bebés pero de haberlos eran los que menos ruido hacían, seguidos de cerca por los niños de 7 años. Los que hacíamos ruido éramos los mayores.
Vale que la acústica de nuestras iglesias (de cualquier lugar no específicamente acondicionado en general y las iglesias en particular) es horrorosa. Pero precisamente por eso deberíamos tener más consideración. Vergüenza ajena he pasado muchas veces por ese motivo pero, esta vez, posiblemente la que más.
Como muestra baste decir que, en un momento dado de la ceremonia, una de las niñas que hacía la comunión debía cantar. Pues bien, ni siquiera en ese momento la gente se calló. Ciertamente algunos lo hicieron y el nivel de ruido descendió algo pero seguía siendo muy complicado escuchar la maravillosa voz de la niña (otra cosa es si eso es solo por las ganas de lucimiento personal de los padre, pero ese tema lo dejaremos para otro momento).
Esa falta de respeto es lo que en mi antiguo trabajo denominarían una "causa común". No se le puede achacar a una única persona. El origen de la falta de respeto se encontraba oculto, densamente diseminado (si es que ello es posible) y a la vez profundamente enraizado en muchos de los que estábamos allí, empezando por mí mismo que estuve hablando con familiares al llegar, aunque sabía que la ceremonia había dado comienzo. Eso sí, tras el saludo, al darme cuenta de la situación guardé un silencio sepulcral con el fin de no convertirme en cómplice de aquello.
Este es el tipo de cosas que solo podrían cambiar con la educación y precisamente por este motivo es por el que no creo que vayan a cambiar pronto. La disección de nuestra educación y la de nuestros hijos también la dejamos para otro día.
Por otro lado, el jueves pasado en el partido de fútbol volvió a tener lugar un espectáculo no menos desagradable por repetitivo. Uno de los que con nosotros juegan tiene, digamos que serios problemas de esputos y la costumbre de dejarlos sobre el terreno de juego. Esta vez los problemas de esputo se vieron agravados con problemas estomacales.
Yo, sabiendo como es y viendo la situación no dije nada pero hubo gente que sí y él se revolvió aunque la cosa no pasó de ahí. Queda la duda de saber cuál es la mejor actitud, la del que en buena ley reprende a sabiendas de que para nada sirve o la mía, quizás más pragmática pero posiblemente también más cuestionable. La respuesta a esa pregunta no la tengo así que mejor me lo apunto y, cuando lo tenga más claro, la escribo. ¿Tercera cosa que dejamos para otro momento? :-O. Bueno, esta, al contrario que las otras, sí que es más probable que la trate.
Un saludo, Domingo.
Y todo esto por ... pues no por la letra de la canción, canción que no tengo claro si sigue siendo teniendo la misma vigencia que en los 60 aunque es posible que sí la tenga, con matices, pero la tenga. Pero no voy a meterme a consultor sentimental sino que simplemente quiero hablar del respeto a secas. Sí, eso que quiero pensar que nuestros padres más que menos tenían y que nosotros, menos que más, también tenemos.
En particular, en la última comunión que estuve sentí vergüenza ajena. Siempre he dicho que si yo fuera sacerdote, no sería de esos que piden a los padres que saquen a los bebés que lloran (los niños de 7 años que lloran podría ser otra cosa) porque los pobres no tienen conciencia ni culpa de nada. Pero en la ceremonia del otro día, no sé si habría bebés pero de haberlos eran los que menos ruido hacían, seguidos de cerca por los niños de 7 años. Los que hacíamos ruido éramos los mayores.
Vale que la acústica de nuestras iglesias (de cualquier lugar no específicamente acondicionado en general y las iglesias en particular) es horrorosa. Pero precisamente por eso deberíamos tener más consideración. Vergüenza ajena he pasado muchas veces por ese motivo pero, esta vez, posiblemente la que más.
Como muestra baste decir que, en un momento dado de la ceremonia, una de las niñas que hacía la comunión debía cantar. Pues bien, ni siquiera en ese momento la gente se calló. Ciertamente algunos lo hicieron y el nivel de ruido descendió algo pero seguía siendo muy complicado escuchar la maravillosa voz de la niña (otra cosa es si eso es solo por las ganas de lucimiento personal de los padre, pero ese tema lo dejaremos para otro momento).
Esa falta de respeto es lo que en mi antiguo trabajo denominarían una "causa común". No se le puede achacar a una única persona. El origen de la falta de respeto se encontraba oculto, densamente diseminado (si es que ello es posible) y a la vez profundamente enraizado en muchos de los que estábamos allí, empezando por mí mismo que estuve hablando con familiares al llegar, aunque sabía que la ceremonia había dado comienzo. Eso sí, tras el saludo, al darme cuenta de la situación guardé un silencio sepulcral con el fin de no convertirme en cómplice de aquello.
Este es el tipo de cosas que solo podrían cambiar con la educación y precisamente por este motivo es por el que no creo que vayan a cambiar pronto. La disección de nuestra educación y la de nuestros hijos también la dejamos para otro día.
Por otro lado, el jueves pasado en el partido de fútbol volvió a tener lugar un espectáculo no menos desagradable por repetitivo. Uno de los que con nosotros juegan tiene, digamos que serios problemas de esputos y la costumbre de dejarlos sobre el terreno de juego. Esta vez los problemas de esputo se vieron agravados con problemas estomacales.
Yo, sabiendo como es y viendo la situación no dije nada pero hubo gente que sí y él se revolvió aunque la cosa no pasó de ahí. Queda la duda de saber cuál es la mejor actitud, la del que en buena ley reprende a sabiendas de que para nada sirve o la mía, quizás más pragmática pero posiblemente también más cuestionable. La respuesta a esa pregunta no la tengo así que mejor me lo apunto y, cuando lo tenga más claro, la escribo. ¿Tercera cosa que dejamos para otro momento? :-O. Bueno, esta, al contrario que las otras, sí que es más probable que la trate.
Un saludo, Domingo.
lunes, 13 de mayo de 2013
Hoy va de ciencia
Todo Conocimiento proviene del Sentimiento ... es la traducción libre de la frase que he leído hoy en la camiseta de un compañero de trabajo. Parece ser que, efectivamente, es una frase que se le atribuye. Nada más terminar la reunión le he dicho que no estaba de acuerdo con la frase y él, en cierto modo lógicamente, me ha dicho que no sabía lo que ponía (probablemente ni le interesara) que simplemente la vio en un viaje a Italia, le gustó y ahora la camiseta está en España, culminando así un viaje que bien pudiera empezar en, digamos, Pakistán.
No me preguntaron por qué no estaba de acuerdo con la frase y yo no lo respondí pero lo respondo ahora. Yo hubiera cambiado la frase. ¿Cómo?. Pues la verdad es que dudaría entre matizar su significado o bien cambiarlo radicalmente. La primera opción pasaría por algo así como: Todo Conocimiento proviene del Sentimiento y el Experimento. La segunda opción implicaría quitar la parte sensiblera de la anterior. No sé cuál de las dos es más cierta, a decir verdad. Mi formación científica me dice que es la segunda. Sin embargo, las corazonadas existen y la razón tiene razones inconscientes que la consciente no entiende. Si entendemos eso parcialmente como sentimiento, quizás pudiera valer solo con la matización. Bien, punto primero listo. Pasemos al segundo.
El segundo tiene que ver con la muerte de dos personas, una conocida y otra no, al menos que yo sepa. El último en el tiempo no es otro sino Constantino Romero, fallecido ayer. Como a mucha gente, me entristeció mucho la noticia. No sé por qué pero aparentaba ser muy buena persona ... a pesar de anunciar colchones :-). Debió ser poco antes de jubilarse cuando salió en un programa de Canal Sur junto con un técnico, de sonido quizás. En su momento, el técnico le pidió ayuda para una pequeña gran jugada. En concreto, su hijo, el típico crío que adora ver El Rey León una y otra vez, tenía problemas para comer y al padre no se le ocurrió otra cosa que pedir al bueno de Constantino que doblara una escena de la película con algo así como ... "Dani, tienes que ser bueno y comértelo todo". Luego el padre empaquetó todo, grabó su DVD y para casa. La cara del niño debió ser para no perdérsela. Ya ignoro si Romero lo hizo de mejor o peor gana pero el simple hecho de que el compañero se decidiera a pedírselo me hace decantarme por lo primero.
La segunda muerte, la primera en el tiempo, tuvo lugar el viernes pasado. Por razones que no vienen al caso acababa de llegar a urgencias cuando, un par de minutos después, llegó una pareja y aparcó en la puerta. Cogieron una silla de ruedas e ingresaron a un hombre mayor, sí, pero de relativamente buen aspecto y rondando quizás, los setenta. Lo único que llamaba más la atención era un ruido característico y repetitivo que hacía con la garganta, ruido muy parecido a otro que hace mi abuela. En cambio, habló un par de veces de forma aparentemente coherente. Así que no tenía ni idea de lo que podía sucederle.
Lo que fuera, bueno desde luego no era porque lo ingresaron de inmediato dándole un trato preferencial de esos que hacen dudar pero que yo, en la duda, prefiero achacar a una situación de real necesidad más que el favoritismo por alguien a quien conoces. La pareja que lo trajo deambuló un tiempo por recepción, a pesar de tener el coche justo en la puerta de urgencias (otra pista de que lo que fuera era más serio de lo que parecía) hasta que finalmente acabó por marcharse. Llegaron un rato después, ya a pie, y estuvieron esperando.
En un momento dado, preguntaron a la persona de recepción si podían saber algo más de este hombre pues su familia era de Canarias y debían llamar para decirles lo que fuera. El chico de la entrada les dijo que esperaran, entró y salió al minuto diciéndoles que el médico hablaría con ellos. Poco después entraron a la consulta y salieron al momento llorando. "Ya ha muerto", le dijo la mujer al celador entre sollozos y se fue a llamar por teléfono. Poco después los llamarían de nuevo para recoger sus pertenencias. Por otro lado, escuché al celador hablar con el vigilante diciéndole que los conocía, que eran vecinos del fallecido y se ve que se lo habrían encontrado con algún tipo de ataque que no pudo superar.
Y es que la vida es así. En un momento estás perfectamente y al segundo siguiente no. Es más, con suerte, al par de horas ya ni estás. Y digo con suerte porque puede ser que te debatas entre el mundo animal y vegetal durante mucho, mucho tiempo. Eso sí que es una lástima ... una lástima que no se escoge. Ignoro los detalles de la enfermedad neurológica que padecía Constantino Romero aunque, extraño en mí, sí que he intentado saber algo más al respecto. No sé si es morbo o qué porque hay otros muchos casos en los que mi interés es más bien tirando a negativo. Como digo, ignoro los detalles pero espero que haya sido algo de aparición reciente y ni él ni su familia hayan sufrido mucho.
Pero como decía en la entrada, esto va de ciencia. Y va de ciencia porque al igual que la muerte de otras personas te hace pensar en la muerte en general y ello te enseña una gran lección de humildad, hay otra cosa que también proporciona humildad a espuertas: la ciencia y más concretamente la astronomía. El hecho de plantearte que no somos (el planeta Tierra al completo) sino una mota de polvo, ni siquiera eso, comparados con las exuberantes dimensiones (en espacio y en tiempo) de estrellas, galaxias o no digamos ya el universo, es de las cosas situadas en mejor posición para bajar los humos de todo aquel que se crea algo.
Hace uno o dos días también leía que "El hombre es una especie en peligro de extinción ... todas las especies lo están". Y volvía pensar en lo mismo. Ciertamente, la vida del sol es limitada y, con ella, la de la Tierra. En el hipotético caso de que el género humano (o algún derivado) siga vivo para entonces, no quedará otra que intentar colonizar otro planeta donde se den circunstancias favorables para ello. Cuando ello ocurra, si ocurre, no estaremos nosotros, ni nuestros hijos, ni los hijos de nuestros hijos .... al igual que, evidentemente, nuestros tatarabuelos y sus antepasados. Otra frase decía que, del hecho de que nuestra probabilidad de morir sea el 100%, debe consolarnos otro hecho, que la probabilidad de nacer (como somos, con exactamente esa combinación genética/ambiental que nos hace únicos) es infinitesimal (y algunos ni eso). Y es que la ciencia tiene eso, igual que te enseña humildad, te da razones para el optimismo. Quizás el hombre sea consciente alguna vez de las cosas que son importantes en la vida. Yo no pierdo la esperanza, aunque, al igual que la de nacer como somos, sea infinitesimal.
Un saludo, Domingo.
No me preguntaron por qué no estaba de acuerdo con la frase y yo no lo respondí pero lo respondo ahora. Yo hubiera cambiado la frase. ¿Cómo?. Pues la verdad es que dudaría entre matizar su significado o bien cambiarlo radicalmente. La primera opción pasaría por algo así como: Todo Conocimiento proviene del Sentimiento y el Experimento. La segunda opción implicaría quitar la parte sensiblera de la anterior. No sé cuál de las dos es más cierta, a decir verdad. Mi formación científica me dice que es la segunda. Sin embargo, las corazonadas existen y la razón tiene razones inconscientes que la consciente no entiende. Si entendemos eso parcialmente como sentimiento, quizás pudiera valer solo con la matización. Bien, punto primero listo. Pasemos al segundo.
El segundo tiene que ver con la muerte de dos personas, una conocida y otra no, al menos que yo sepa. El último en el tiempo no es otro sino Constantino Romero, fallecido ayer. Como a mucha gente, me entristeció mucho la noticia. No sé por qué pero aparentaba ser muy buena persona ... a pesar de anunciar colchones :-). Debió ser poco antes de jubilarse cuando salió en un programa de Canal Sur junto con un técnico, de sonido quizás. En su momento, el técnico le pidió ayuda para una pequeña gran jugada. En concreto, su hijo, el típico crío que adora ver El Rey León una y otra vez, tenía problemas para comer y al padre no se le ocurrió otra cosa que pedir al bueno de Constantino que doblara una escena de la película con algo así como ... "Dani, tienes que ser bueno y comértelo todo". Luego el padre empaquetó todo, grabó su DVD y para casa. La cara del niño debió ser para no perdérsela. Ya ignoro si Romero lo hizo de mejor o peor gana pero el simple hecho de que el compañero se decidiera a pedírselo me hace decantarme por lo primero.
La segunda muerte, la primera en el tiempo, tuvo lugar el viernes pasado. Por razones que no vienen al caso acababa de llegar a urgencias cuando, un par de minutos después, llegó una pareja y aparcó en la puerta. Cogieron una silla de ruedas e ingresaron a un hombre mayor, sí, pero de relativamente buen aspecto y rondando quizás, los setenta. Lo único que llamaba más la atención era un ruido característico y repetitivo que hacía con la garganta, ruido muy parecido a otro que hace mi abuela. En cambio, habló un par de veces de forma aparentemente coherente. Así que no tenía ni idea de lo que podía sucederle.
Lo que fuera, bueno desde luego no era porque lo ingresaron de inmediato dándole un trato preferencial de esos que hacen dudar pero que yo, en la duda, prefiero achacar a una situación de real necesidad más que el favoritismo por alguien a quien conoces. La pareja que lo trajo deambuló un tiempo por recepción, a pesar de tener el coche justo en la puerta de urgencias (otra pista de que lo que fuera era más serio de lo que parecía) hasta que finalmente acabó por marcharse. Llegaron un rato después, ya a pie, y estuvieron esperando.
En un momento dado, preguntaron a la persona de recepción si podían saber algo más de este hombre pues su familia era de Canarias y debían llamar para decirles lo que fuera. El chico de la entrada les dijo que esperaran, entró y salió al minuto diciéndoles que el médico hablaría con ellos. Poco después entraron a la consulta y salieron al momento llorando. "Ya ha muerto", le dijo la mujer al celador entre sollozos y se fue a llamar por teléfono. Poco después los llamarían de nuevo para recoger sus pertenencias. Por otro lado, escuché al celador hablar con el vigilante diciéndole que los conocía, que eran vecinos del fallecido y se ve que se lo habrían encontrado con algún tipo de ataque que no pudo superar.
Y es que la vida es así. En un momento estás perfectamente y al segundo siguiente no. Es más, con suerte, al par de horas ya ni estás. Y digo con suerte porque puede ser que te debatas entre el mundo animal y vegetal durante mucho, mucho tiempo. Eso sí que es una lástima ... una lástima que no se escoge. Ignoro los detalles de la enfermedad neurológica que padecía Constantino Romero aunque, extraño en mí, sí que he intentado saber algo más al respecto. No sé si es morbo o qué porque hay otros muchos casos en los que mi interés es más bien tirando a negativo. Como digo, ignoro los detalles pero espero que haya sido algo de aparición reciente y ni él ni su familia hayan sufrido mucho.
Pero como decía en la entrada, esto va de ciencia. Y va de ciencia porque al igual que la muerte de otras personas te hace pensar en la muerte en general y ello te enseña una gran lección de humildad, hay otra cosa que también proporciona humildad a espuertas: la ciencia y más concretamente la astronomía. El hecho de plantearte que no somos (el planeta Tierra al completo) sino una mota de polvo, ni siquiera eso, comparados con las exuberantes dimensiones (en espacio y en tiempo) de estrellas, galaxias o no digamos ya el universo, es de las cosas situadas en mejor posición para bajar los humos de todo aquel que se crea algo.
Hace uno o dos días también leía que "El hombre es una especie en peligro de extinción ... todas las especies lo están". Y volvía pensar en lo mismo. Ciertamente, la vida del sol es limitada y, con ella, la de la Tierra. En el hipotético caso de que el género humano (o algún derivado) siga vivo para entonces, no quedará otra que intentar colonizar otro planeta donde se den circunstancias favorables para ello. Cuando ello ocurra, si ocurre, no estaremos nosotros, ni nuestros hijos, ni los hijos de nuestros hijos .... al igual que, evidentemente, nuestros tatarabuelos y sus antepasados. Otra frase decía que, del hecho de que nuestra probabilidad de morir sea el 100%, debe consolarnos otro hecho, que la probabilidad de nacer (como somos, con exactamente esa combinación genética/ambiental que nos hace únicos) es infinitesimal (y algunos ni eso). Y es que la ciencia tiene eso, igual que te enseña humildad, te da razones para el optimismo. Quizás el hombre sea consciente alguna vez de las cosas que son importantes en la vida. Yo no pierdo la esperanza, aunque, al igual que la de nacer como somos, sea infinitesimal.
Un saludo, Domingo.
sábado, 27 de abril de 2013
El fútbol y la política
Nunca fui fan-atic pero sí que me alegraba con los éxitos del Real Madrid. Eso cambió ... fue cambiando y lo hizo de forma progresiva, al mismo ritmo que lo hizo mi desapego por el mundo del fútbol en general. Hoy en día un 4-0 en contra del Barcelona produce en mí resultados no muy diferentes que un 4-1 en contra del Real Madrid. Y si ya nos referimos al sueño ... ¡para qué hablar!
Sí que hay cosas que tienen su gracia como esa imagen que rueda por ahí del Málaga con respecto al Madrid y al Barcelona diciendo algo así como: "A nosotros nos robaron, a vosotros os mearon". Pero quizás no es sino parte del "opio del pueblo". Un pueblo adormecido que parece que no sabe despertar sino para levantarse tarde y mal.
Y es que mientras se sigue usando el fútbol para hacer política de cualquier tipo parecemos olvidar que en Andalucía tenemos un 37% de paro después de 30 años de gobierno socialista, 20 de ellos con gobierno socialista en Madrid y 10 de ellos con gobierno popular. Sí, podríamos colegir que los socialistas son muy malos, sobre todo si añadimos los datos de Extremadura. Claro que si ya nos fijamos en los datos de bastiones populares como la Comunidad Valenciana o Galicia, lo mismo nos entran más dudas.
Aquí se puede ver mejor: http://lascifras.blogspot.com.es/2012/04/desempleo-en-espana-por-comunidades.html
Creo que el día que el día que comprendamos que el problema no es ser de derechas ni de izquierdas sino hacer bien o mal las cosas tendremos mucho ganado. Ese día a lo mejor aprendemos a desear tener una final europea con un equipo español, aunque no sea el nuestro a tener una final alemana en Wembley. Para molestarse por eso ya están los ingleses que no es que no perdonen es que no se les olvida que hace 70 años los alemanes les bombardearon un poco. Todo está en la actitud ... y no precisamente en el Wishful thinking.
Un saludo, Domingo.
Sí que hay cosas que tienen su gracia como esa imagen que rueda por ahí del Málaga con respecto al Madrid y al Barcelona diciendo algo así como: "A nosotros nos robaron, a vosotros os mearon". Pero quizás no es sino parte del "opio del pueblo". Un pueblo adormecido que parece que no sabe despertar sino para levantarse tarde y mal.
Y es que mientras se sigue usando el fútbol para hacer política de cualquier tipo parecemos olvidar que en Andalucía tenemos un 37% de paro después de 30 años de gobierno socialista, 20 de ellos con gobierno socialista en Madrid y 10 de ellos con gobierno popular. Sí, podríamos colegir que los socialistas son muy malos, sobre todo si añadimos los datos de Extremadura. Claro que si ya nos fijamos en los datos de bastiones populares como la Comunidad Valenciana o Galicia, lo mismo nos entran más dudas.
Aquí se puede ver mejor: http://lascifras.blogspot.com.es/2012/04/desempleo-en-espana-por-comunidades.html
Creo que el día que el día que comprendamos que el problema no es ser de derechas ni de izquierdas sino hacer bien o mal las cosas tendremos mucho ganado. Ese día a lo mejor aprendemos a desear tener una final europea con un equipo español, aunque no sea el nuestro a tener una final alemana en Wembley. Para molestarse por eso ya están los ingleses que no es que no perdonen es que no se les olvida que hace 70 años los alemanes les bombardearon un poco. Todo está en la actitud ... y no precisamente en el Wishful thinking.
Un saludo, Domingo.
Linux Vs Windows
Siempre me ha llamado la atención Linux, por muchas razones. No oculto que, en cierta forma, ser capaz de usar linux, al menos hace unos años, era algo distintivo. Un linuxero podía, en general, mirar por encima del hombro, con o sin justificación, a su homólogo en Windows. Evidentemente no siempre era así, pero también evidentemente, en muchos casos sí que lo era. Linux no era un sistema operativo del todo amigable, empezando por la instalación.
Recuerdo precisamente que una vez, intentando instalar una distribución de linux, me "cargué" todo el disco duro. Había creado las particiones necesarias y, típico error, asumí que el sistema sería lo suficientemente inteligente como para utilizarlas en vez de crear todo de nuevo. Típico y craso error. La instalación sobreescribió tanto el sitio que había reservado para mi flamante nuevo linux como el viejo Windows ... y con él todos mis capítulos bajados de MacGyver.
¿Y qué hice?. Pues dije que lo que Linux se había cargado, Linux debía arreglarlo. Y lo conseguí, aunque no recuerdo todos los detalles. No sé si usé otro disco duro (aunque creo que usé el mismo aún a riesgo de sobreescribir los datos antiguos con alguno nuevo. Algún avanzado programa me permitió recuperar las particiones antiguas y cambiarles el tipo. Una vez accesibles y antes o después de recuperar la información, no lo recuerdo, instalé Windows en su ubicación original. Un gran mal rato y varios días después, todo volvía a estar como solía.
Esta debió ser la segunda o tercera vez que instalaba Linux. Después todavía lo haría alguna más (aunque con mucho más cuidado) y, sobre todo, usaría Live-CDs (ahora live pendrives) para las pruebas con gaseosa.
Una de las últimas veces que instalé linux fue en un portátil que no iba tan bien como debiera (las cosas que pasan con Windows cuando el software se vuelve menos blando y el hardware se vuelve menos duro. En aquella ocasión sí que recuerdo que instalé Guadalinex. Al igual que muchas de las otras distribuciones que había probado, la sensación que me dio fue la de estar acercándose cada vez más a Windows en facilidad de uso y a la vez que todavía quedaba un mundo hasta que lo consiguieran pues cualquier cosa medianamente compleja solo se podía hacer a base de buscar por foros en primer lugar y ensayo y error en segundo.
Por diferentes razones dejé de usar aquel linux y, de hecho, dejé de usar linux ... hasta que empecé a trabajar de nuevo. Ahí probé Fedora, la distribución (o una de ellas) que utilizan los programadores. No solo eso, probé el spin LXDE http://spins.fedoraproject.org/es/lxde/ y la verdad es que me gustó mucho. Me gustó cómo iba en un ordenador con Windows7 (mucho más pesado) pero también en uno con Windows XP. Y de hecho es el sistema operativo que utilizo actualmente ... en casa. En el trabajo utilizo Windows7 por diferentes razones, ninguna de las cuales es aplicable al ordenador de casa. En concreto, como el 95% de mi "trabajo" en casa se reduce a navegar o a ver películas, prácticamente cualquier sistema operativo que no esté muy recargado me valdría.
Y este me vale. En Windows noto (o notaba) que el navegador se colgaba cada cierto tiempo, probablemente cuando alguno de los cientos de programas que vienen instalados por defecto empezaba a hacer cosas por debajo. En Linux no, o al menos no me ocurre. Es estable, nunca he tenido un pantallazo azul o similar (sí que he tenido y tengo aplicaciones que dan errores y se cierran de vez en cuando) y responde muy bien. Quizás responda puntualmente algo peor que Windows pero lo suple con la confianza que te da saber que siempre va a ir igual de bien.
Aunque no todo el monte es orégano. También hay cosas en las que tienen bastante que mejorar. En particular el visionado de videos por web da "saltos" y, aunque no llega a ser un problema, sí que resulta a veces una molestia. Para películas descargadas diría que también aunque muchísimo menos. Ahí prácticamente no se nota la diferencia. En ambos casos estoy hablando del mismo software en Windows y en Linux, Chrome como navegador, VLC como reproductor de vídeo.
¿Qué más?. Las páginas para las que te obligan a tener Internet Explorer. Cada vez son menos, pero existen. Por ejemplo, para la gestión de certificados, estos solo se pueden renovar usando Internet Explorer o Mozilla Firefox. Afortunadamente yo pude hacerlo desde Firefox. Otra de las cosas en la que han mejorado en cuanto al soporte a Linux es, por ejemplo, el programa PADRE. Este año he hecho la declaración de la renta enteramente desde Linux sin ningún tipo de problemas.
En resumen, Linux es cada vez para más gente ... excepto si te toca mantenerlo :-). O quizás no. Si tienes un ordenador que va a manejar tu padre, tu hijo, tu ... yo le pondría linux. Es mucho menos probable que puedan meter la pata, instalar malware etc. Evidentemente ningún sistema operativo está libre de virus/malware pero algunos están más libres que otros.
Un saludo, Domingo.
Recuerdo precisamente que una vez, intentando instalar una distribución de linux, me "cargué" todo el disco duro. Había creado las particiones necesarias y, típico error, asumí que el sistema sería lo suficientemente inteligente como para utilizarlas en vez de crear todo de nuevo. Típico y craso error. La instalación sobreescribió tanto el sitio que había reservado para mi flamante nuevo linux como el viejo Windows ... y con él todos mis capítulos bajados de MacGyver.
¿Y qué hice?. Pues dije que lo que Linux se había cargado, Linux debía arreglarlo. Y lo conseguí, aunque no recuerdo todos los detalles. No sé si usé otro disco duro (aunque creo que usé el mismo aún a riesgo de sobreescribir los datos antiguos con alguno nuevo. Algún avanzado programa me permitió recuperar las particiones antiguas y cambiarles el tipo. Una vez accesibles y antes o después de recuperar la información, no lo recuerdo, instalé Windows en su ubicación original. Un gran mal rato y varios días después, todo volvía a estar como solía.
Esta debió ser la segunda o tercera vez que instalaba Linux. Después todavía lo haría alguna más (aunque con mucho más cuidado) y, sobre todo, usaría Live-CDs (ahora live pendrives) para las pruebas con gaseosa.
Una de las últimas veces que instalé linux fue en un portátil que no iba tan bien como debiera (las cosas que pasan con Windows cuando el software se vuelve menos blando y el hardware se vuelve menos duro. En aquella ocasión sí que recuerdo que instalé Guadalinex. Al igual que muchas de las otras distribuciones que había probado, la sensación que me dio fue la de estar acercándose cada vez más a Windows en facilidad de uso y a la vez que todavía quedaba un mundo hasta que lo consiguieran pues cualquier cosa medianamente compleja solo se podía hacer a base de buscar por foros en primer lugar y ensayo y error en segundo.
Por diferentes razones dejé de usar aquel linux y, de hecho, dejé de usar linux ... hasta que empecé a trabajar de nuevo. Ahí probé Fedora, la distribución (o una de ellas) que utilizan los programadores. No solo eso, probé el spin LXDE http://spins.fedoraproject.org/es/lxde/ y la verdad es que me gustó mucho. Me gustó cómo iba en un ordenador con Windows7 (mucho más pesado) pero también en uno con Windows XP. Y de hecho es el sistema operativo que utilizo actualmente ... en casa. En el trabajo utilizo Windows7 por diferentes razones, ninguna de las cuales es aplicable al ordenador de casa. En concreto, como el 95% de mi "trabajo" en casa se reduce a navegar o a ver películas, prácticamente cualquier sistema operativo que no esté muy recargado me valdría.
Y este me vale. En Windows noto (o notaba) que el navegador se colgaba cada cierto tiempo, probablemente cuando alguno de los cientos de programas que vienen instalados por defecto empezaba a hacer cosas por debajo. En Linux no, o al menos no me ocurre. Es estable, nunca he tenido un pantallazo azul o similar (sí que he tenido y tengo aplicaciones que dan errores y se cierran de vez en cuando) y responde muy bien. Quizás responda puntualmente algo peor que Windows pero lo suple con la confianza que te da saber que siempre va a ir igual de bien.
Aunque no todo el monte es orégano. También hay cosas en las que tienen bastante que mejorar. En particular el visionado de videos por web da "saltos" y, aunque no llega a ser un problema, sí que resulta a veces una molestia. Para películas descargadas diría que también aunque muchísimo menos. Ahí prácticamente no se nota la diferencia. En ambos casos estoy hablando del mismo software en Windows y en Linux, Chrome como navegador, VLC como reproductor de vídeo.
¿Qué más?. Las páginas para las que te obligan a tener Internet Explorer. Cada vez son menos, pero existen. Por ejemplo, para la gestión de certificados, estos solo se pueden renovar usando Internet Explorer o Mozilla Firefox. Afortunadamente yo pude hacerlo desde Firefox. Otra de las cosas en la que han mejorado en cuanto al soporte a Linux es, por ejemplo, el programa PADRE. Este año he hecho la declaración de la renta enteramente desde Linux sin ningún tipo de problemas.
En resumen, Linux es cada vez para más gente ... excepto si te toca mantenerlo :-). O quizás no. Si tienes un ordenador que va a manejar tu padre, tu hijo, tu ... yo le pondría linux. Es mucho menos probable que puedan meter la pata, instalar malware etc. Evidentemente ningún sistema operativo está libre de virus/malware pero algunos están más libres que otros.
Un saludo, Domingo.
sábado, 20 de abril de 2013
Ecooooo
Ecoooo, Ecoooo, Ecoooo .... pues no sé muy bien si hay alguien ahí :-O.
El caso es que siempre escribía los fines de semana y ahora ese tiempo lo dedico a otro tipo de escrituras ... escrituras de esas que riman. A principios de octubre del año pasado, si no recuerdo mal, empecé con un listado de unas 120 rimas, de las cuales ya tenía preparadas al menos una veintena. Poco a poco, el número definitivo ha ido creciendo y con él, a una velocidad muy superior, gracias a Dios, el número de rimas acabadas. Con las de hoy llevo 145 y me faltan 40 y pocas.
Estoy convencido de que todavía tienen que aparecer más pero bueno, esperemos que tampoco sean muchas porque, en caso contrario, no sé cuándo voy a acabar :-). Al ritmo actual de 5 cada semana todavía me quedan un par de meses, mayo y junio fundamentalmente. La verdad es que se trata de un proyecto interesante con un valor, sobre todo personal. Creo que no lo he comentado nunca en el blog, solo he hablado crípticamente del mismo, sin ninguna razón que lo justifique salvo el hecho de mantener los dos blogs separados.
Ahora que la meta se ve más cerca y habida cuenta de que he olvidado lo que quería comentar en este blog :-), sí que comentaré algo. El proyecto no es más que una colección de rimas, al menos una por cada persona con la que mantuve un trato medianamente cercano en mi trabajo anterior. Son muchas las personas que conoces a lo largo de los años, incluso si, como yo, tampoco es que sienta la obligación de trabar una relación de amistad con todos aquellos a los que conoces. Tantas son que dan para un blog con casi 200 rimas. Desde luego más de 200 si añadiera a todas las personas con las que he mantenido un contacto eventual.
Ciertamente hay personas a las que he conocido pero el trato no ha ido más allá del Buenos días, buenas tardes y esas personas actualmente no están en la lista. Sí que hay personas con las que he podido colaborar o con las que he sentido una cierta afinidad aún en la distancia. En cualquier caso, lo que nació como un proyecto colaborativo, se convirtió casi al minuto siguiente en un mero proyecto personal y hasta ahora así ha sido. Pero eso no quita para que, bajo demanda, se puedan añadir más nombres.
Por último, el orden. Hay quien dice que pensaba que ya no iba a salir. El orden ha sido premeditado aunque solo parcialmente. En primer lugar y para evitar el tener que andar eligiendo personas en función de afinidades personales, empecé añadiendo según los proyectos. No era exactamente pero casi un "por orden de aparición". Tras acabar los proyectos (llegando imagino casi a las 100) decidí que sería básicamente al azar. Abría la hoja donde llevo la cuenta de rimas y elegía las nuevas. Por otro lado, otro de los criterios era también "bíblico": "Los últimos serán los primeros". Así pues, aquellas personas a las que les había escrito alguna rima, serían de las últimas. Esto empezó a cambiar hace poco y ahora sigo un criterio mixto de jamón y queso.
Ahora estoy fundamentalmente eligiendo una letra del alfabeto y escojo 5 personas en esa letra (o alrededores) incluyendo una que ya tenga rima. Eso reduce mi carga y no deja de ser algo más o menos aleatorio. Este criterio sigue teniendo una pega y es que los "jefazos" no cayeron en la fase de proyectos y no han caído todavía en la fase de "pasapalabra" así que todo puede ser que tenga que dejarlos para el final :-P.
Resumiendo, mi ausencia prolongada en el blog se debe fundamentalmente a un proyecto personal del que se puede sacar alguna que otra enseñanza. Quizás cuando acabe las cuente ... si es que me acuerdo :-D.
Un saludo, Domingo.
El caso es que siempre escribía los fines de semana y ahora ese tiempo lo dedico a otro tipo de escrituras ... escrituras de esas que riman. A principios de octubre del año pasado, si no recuerdo mal, empecé con un listado de unas 120 rimas, de las cuales ya tenía preparadas al menos una veintena. Poco a poco, el número definitivo ha ido creciendo y con él, a una velocidad muy superior, gracias a Dios, el número de rimas acabadas. Con las de hoy llevo 145 y me faltan 40 y pocas.
Estoy convencido de que todavía tienen que aparecer más pero bueno, esperemos que tampoco sean muchas porque, en caso contrario, no sé cuándo voy a acabar :-). Al ritmo actual de 5 cada semana todavía me quedan un par de meses, mayo y junio fundamentalmente. La verdad es que se trata de un proyecto interesante con un valor, sobre todo personal. Creo que no lo he comentado nunca en el blog, solo he hablado crípticamente del mismo, sin ninguna razón que lo justifique salvo el hecho de mantener los dos blogs separados.
Ahora que la meta se ve más cerca y habida cuenta de que he olvidado lo que quería comentar en este blog :-), sí que comentaré algo. El proyecto no es más que una colección de rimas, al menos una por cada persona con la que mantuve un trato medianamente cercano en mi trabajo anterior. Son muchas las personas que conoces a lo largo de los años, incluso si, como yo, tampoco es que sienta la obligación de trabar una relación de amistad con todos aquellos a los que conoces. Tantas son que dan para un blog con casi 200 rimas. Desde luego más de 200 si añadiera a todas las personas con las que he mantenido un contacto eventual.
Ciertamente hay personas a las que he conocido pero el trato no ha ido más allá del Buenos días, buenas tardes y esas personas actualmente no están en la lista. Sí que hay personas con las que he podido colaborar o con las que he sentido una cierta afinidad aún en la distancia. En cualquier caso, lo que nació como un proyecto colaborativo, se convirtió casi al minuto siguiente en un mero proyecto personal y hasta ahora así ha sido. Pero eso no quita para que, bajo demanda, se puedan añadir más nombres.
Por último, el orden. Hay quien dice que pensaba que ya no iba a salir. El orden ha sido premeditado aunque solo parcialmente. En primer lugar y para evitar el tener que andar eligiendo personas en función de afinidades personales, empecé añadiendo según los proyectos. No era exactamente pero casi un "por orden de aparición". Tras acabar los proyectos (llegando imagino casi a las 100) decidí que sería básicamente al azar. Abría la hoja donde llevo la cuenta de rimas y elegía las nuevas. Por otro lado, otro de los criterios era también "bíblico": "Los últimos serán los primeros". Así pues, aquellas personas a las que les había escrito alguna rima, serían de las últimas. Esto empezó a cambiar hace poco y ahora sigo un criterio mixto de jamón y queso.
Ahora estoy fundamentalmente eligiendo una letra del alfabeto y escojo 5 personas en esa letra (o alrededores) incluyendo una que ya tenga rima. Eso reduce mi carga y no deja de ser algo más o menos aleatorio. Este criterio sigue teniendo una pega y es que los "jefazos" no cayeron en la fase de proyectos y no han caído todavía en la fase de "pasapalabra" así que todo puede ser que tenga que dejarlos para el final :-P.
Resumiendo, mi ausencia prolongada en el blog se debe fundamentalmente a un proyecto personal del que se puede sacar alguna que otra enseñanza. Quizás cuando acabe las cuente ... si es que me acuerdo :-D.
Un saludo, Domingo.
domingo, 24 de marzo de 2013
Cuando me vaya
Escuchaba el otro día en la radio la canción "Cuando me vaya" y me pregunté por la situación, el contexto, lo que tendría el compositor en la cabeza cuando la escribió porque yo no terminaba de entenderla. La canción es ciertamente muy romántica, quizás porque es/parece triste (o lo es/parece porque es romántica, no sé), pero también quizás, el trasfondo es algo tan banal como una persona que simplemente tiene que cambiar de aires por trabajo, por amor o por lo que sea.
Por otro lado, también pudiera ser algo más trascendental como una despedida de alguien que sabe que se va a ir pronto, ¿por una enfermedad?. O también trascendental pero menos dramático, alguien que sabe que se va a ir ... como todos. En este sentido, si bien la religión nos puede dar consuelo, la ciencia nos da otro tipo de conocimientos que, según se miren, pueden dar más consuelo o desconsuelo.
En primer lugar, la vida es anomalía en nuestro universo cercano y no digamos la vida inteligente. En segundo lugar, esta anomalía ha resistido y en cierta forma se ha fortalecido gracias a una serie de catástrofes naturales, meteoritos, glaciaciones, ... etc. Además, aparte de la singularidad que supone el estar vivo, el que seamos como somos, esa combinación concreta de ADN, nuestros condicionantes, nuestra cultura, nuestras filias, nuestras fobias, supone otra singularidad todavía mayor porque son muchas más las combinaciones que, igualmente posibles, todavía no han tenido la suerte o la desgracia de pasar por "aquí". Y digo bien, la suerte o la desgracia porque si bien en el caso de las personas que nos rodean, con sus aciertos y desaciertos, sus virtudes y sus problemas, se trata de una suerte, no diría lo mismo del bebé africano condenado a una corta existencia, casi tan corta como lo que tardamos en zapear cuando lo vemos en el telediario o en alguna parada de autobús.
Y eso solo si tenemos en cuenta nuestro pasado, si pasamos a analizar nuestro futuro, el futuro del terruño (y no digamos si somos nacionalistas de cualquier tipo) al que tanto afecto le tenemos o del planeta al que no tanto afecto le tenemos, no podemos sino tener la certeza de los átomos que ahora componen nuestro flamante móvil de 600 euros, pasarán a engrosar la cuenta de átomos que el envejecido sol se ha de tragar. O quizás no, porque quizás dentro de 10 millones de años venga un pedrusco bueno por aquí y haga carambola. Quedaría ver si para aquel entonces el género humano ha sabido construir naves "especiales" que nos lleven junto a una pequeña huertecita y nuestro fiel amigo de turno a algún sitio con atmósfera o si bien el peñasco lo único que va a encontrar es un planeta yermo y frío (o caliente).
Pero para eso queda mucho, algo más de los que nos queda a nosotros y nuestros contemporáneos. Muchísmo más de lo que le queda a mi abuela, la pobre, que tantas veces comentó su voluntad por no perder la cabeza y a la que el destino le ha hecho tan poco caso. Cuando ella se vaya, cuando ella se vaya quedaremos nosotros, que la recordaremos y cuando lo hagamos nosotros, cuando lo hagamos nosotros quedarán nuestras acciones, quizás no de una forma palpable, no como el río que erosiona la montaña pero sí como la lluvia de otoño que da vida a la flor en primavera, por efímera que esta sea.
Un saludo, Domingo.
Por otro lado, también pudiera ser algo más trascendental como una despedida de alguien que sabe que se va a ir pronto, ¿por una enfermedad?. O también trascendental pero menos dramático, alguien que sabe que se va a ir ... como todos. En este sentido, si bien la religión nos puede dar consuelo, la ciencia nos da otro tipo de conocimientos que, según se miren, pueden dar más consuelo o desconsuelo.
En primer lugar, la vida es anomalía en nuestro universo cercano y no digamos la vida inteligente. En segundo lugar, esta anomalía ha resistido y en cierta forma se ha fortalecido gracias a una serie de catástrofes naturales, meteoritos, glaciaciones, ... etc. Además, aparte de la singularidad que supone el estar vivo, el que seamos como somos, esa combinación concreta de ADN, nuestros condicionantes, nuestra cultura, nuestras filias, nuestras fobias, supone otra singularidad todavía mayor porque son muchas más las combinaciones que, igualmente posibles, todavía no han tenido la suerte o la desgracia de pasar por "aquí". Y digo bien, la suerte o la desgracia porque si bien en el caso de las personas que nos rodean, con sus aciertos y desaciertos, sus virtudes y sus problemas, se trata de una suerte, no diría lo mismo del bebé africano condenado a una corta existencia, casi tan corta como lo que tardamos en zapear cuando lo vemos en el telediario o en alguna parada de autobús.
Y eso solo si tenemos en cuenta nuestro pasado, si pasamos a analizar nuestro futuro, el futuro del terruño (y no digamos si somos nacionalistas de cualquier tipo) al que tanto afecto le tenemos o del planeta al que no tanto afecto le tenemos, no podemos sino tener la certeza de los átomos que ahora componen nuestro flamante móvil de 600 euros, pasarán a engrosar la cuenta de átomos que el envejecido sol se ha de tragar. O quizás no, porque quizás dentro de 10 millones de años venga un pedrusco bueno por aquí y haga carambola. Quedaría ver si para aquel entonces el género humano ha sabido construir naves "especiales" que nos lleven junto a una pequeña huertecita y nuestro fiel amigo de turno a algún sitio con atmósfera o si bien el peñasco lo único que va a encontrar es un planeta yermo y frío (o caliente).
Pero para eso queda mucho, algo más de los que nos queda a nosotros y nuestros contemporáneos. Muchísmo más de lo que le queda a mi abuela, la pobre, que tantas veces comentó su voluntad por no perder la cabeza y a la que el destino le ha hecho tan poco caso. Cuando ella se vaya, cuando ella se vaya quedaremos nosotros, que la recordaremos y cuando lo hagamos nosotros, cuando lo hagamos nosotros quedarán nuestras acciones, quizás no de una forma palpable, no como el río que erosiona la montaña pero sí como la lluvia de otoño que da vida a la flor en primavera, por efímera que esta sea.
Un saludo, Domingo.
domingo, 17 de marzo de 2013
A vueltas con los números
Decía alguien por ahí: no des números, da ideas; si das números siempre puede haber quien haga los cálculos. Ejemplos que muestren a las claras el por qué de esta frase hay muchos. El más antiguo que recuerdo lo proporcionaron en el programa de tertulia/humor "Este país necesita un repaso" que se emitió en Tele5 hace 20 años. Por cierto, eso me hace pensar que hace 20 años no solo veía televisión sino que veía Tele5 y su programación (o al menos parte de la misma) me gustaba.
El caso es que durante aquel programa empezaron a analizar una noticia aparecida en un periódico que informaba sobre los despilfarros del gobierno (para ponernos en contexto, últimos años de Felipe González, Roldán, comisiones de la Expo, del AVE, Juan Guerra ...). La noticia en cuestión hacía referencia a lo que se gastaba España en espionaje, una desorbitada cifra de (me la invento) 10 millones de euros. Por lo que recuerdo, se daba a entender que con semejante cifra, se podía hacer de todo y era muy complejo, casi imposible, pensar en qué se podían gastar tanto dinero nuestros espías si no era en sobornos y demás cosas de dudosa legalidad.
Recuerdo que al escucharla no me pareció una cifra tan elevada y mis sospechas se vieron confirmadas con el análisis detallado de los mismos números que ofrecía la propia noticia. Decía algo así que con ese presupuesto se mantenía una red de, digamos también, 1000 espías, el colmo de la malversación. En cambio, una simple, muy simple división, nos mostraba que ese presupuesto daba para contratar a Mortadelo, Filemón y 998 empleados que no iban a ser ni mileuristas. Algo fallaba y lo que fallaba no era sino que habían dado los números en vez de las ideas.
Por cierto, los datos actuales según la Wikipedia son 600 empleados y 228 millones de euros, unos 380 mil euros por empleado, suponiendo que todo fueran sueldos, cosa que evidentemente no es así. Pero sería otra forma de hacer lo mismo solo que esta vez por exceso en vez de por defecto.
Ese es el primer caso que recuerdo. Uno de los últimos es precisamente idéntico al último y tiene que ver con la seguridad vial. Hace unos días escuchaba en la radio un anuncio narrando las terribles consecuencias que puede conllevar el no llevar a un tierno infante debidamente sujeto en un coche. En ese momento un escalofrío recorrió mi cuerpo simplemente al pensar que una cierta persona a la que he visto solo tres o cuatro veces lo estuviera escuchando también. Se trata de alguien que tuvo la desgracia de comprobar en carne propia esas terribles consecuencias y todavía estaba pensando en ello cuando escuché el mismo argumento que creo que ya critiqué en su día en el blog: uno de cada cinco fallecidos por accidente de tráfico el año pasado no llevaba puesto el cinturón de seguridad.
¿Y por qué criticarlo?. Pues simplemente porque está redactado de forma fácilmente manipulable, tan fácilmente manipulable como decir (o pensar) que cuatro de cada cinco fallecidos en accidente de tráfico llevaban puesto el cinturón de seguridad. ¿Conclusión?, mejor no llevarlo :-S. Es cierto que la fórmula usada parecería la más lógica tras, sin embargo, creo que las cabezas pensantes deberían darle la vuelta a algo tan simple como: John y Joe van a tener un accidente de tráfico. John lleva puesto el cinturón, Joe no. Tras el accidente lo más probable es que John se alegre de haberlo llevado puesto y que la familia de Joe lamente que él no lo llevara.
Dar números hace tu mensaje más creíble, cierto, sin embargo también lo convierte en más peligroso. Es cuestión de encontrar el equilibrio adecuado.
Un saludo, Domingo.
El caso es que durante aquel programa empezaron a analizar una noticia aparecida en un periódico que informaba sobre los despilfarros del gobierno (para ponernos en contexto, últimos años de Felipe González, Roldán, comisiones de la Expo, del AVE, Juan Guerra ...). La noticia en cuestión hacía referencia a lo que se gastaba España en espionaje, una desorbitada cifra de (me la invento) 10 millones de euros. Por lo que recuerdo, se daba a entender que con semejante cifra, se podía hacer de todo y era muy complejo, casi imposible, pensar en qué se podían gastar tanto dinero nuestros espías si no era en sobornos y demás cosas de dudosa legalidad.
Recuerdo que al escucharla no me pareció una cifra tan elevada y mis sospechas se vieron confirmadas con el análisis detallado de los mismos números que ofrecía la propia noticia. Decía algo así que con ese presupuesto se mantenía una red de, digamos también, 1000 espías, el colmo de la malversación. En cambio, una simple, muy simple división, nos mostraba que ese presupuesto daba para contratar a Mortadelo, Filemón y 998 empleados que no iban a ser ni mileuristas. Algo fallaba y lo que fallaba no era sino que habían dado los números en vez de las ideas.
Por cierto, los datos actuales según la Wikipedia son 600 empleados y 228 millones de euros, unos 380 mil euros por empleado, suponiendo que todo fueran sueldos, cosa que evidentemente no es así. Pero sería otra forma de hacer lo mismo solo que esta vez por exceso en vez de por defecto.
Ese es el primer caso que recuerdo. Uno de los últimos es precisamente idéntico al último y tiene que ver con la seguridad vial. Hace unos días escuchaba en la radio un anuncio narrando las terribles consecuencias que puede conllevar el no llevar a un tierno infante debidamente sujeto en un coche. En ese momento un escalofrío recorrió mi cuerpo simplemente al pensar que una cierta persona a la que he visto solo tres o cuatro veces lo estuviera escuchando también. Se trata de alguien que tuvo la desgracia de comprobar en carne propia esas terribles consecuencias y todavía estaba pensando en ello cuando escuché el mismo argumento que creo que ya critiqué en su día en el blog: uno de cada cinco fallecidos por accidente de tráfico el año pasado no llevaba puesto el cinturón de seguridad.
¿Y por qué criticarlo?. Pues simplemente porque está redactado de forma fácilmente manipulable, tan fácilmente manipulable como decir (o pensar) que cuatro de cada cinco fallecidos en accidente de tráfico llevaban puesto el cinturón de seguridad. ¿Conclusión?, mejor no llevarlo :-S. Es cierto que la fórmula usada parecería la más lógica tras, sin embargo, creo que las cabezas pensantes deberían darle la vuelta a algo tan simple como: John y Joe van a tener un accidente de tráfico. John lleva puesto el cinturón, Joe no. Tras el accidente lo más probable es que John se alegre de haberlo llevado puesto y que la familia de Joe lamente que él no lo llevara.
Dar números hace tu mensaje más creíble, cierto, sin embargo también lo convierte en más peligroso. Es cuestión de encontrar el equilibrio adecuado.
Un saludo, Domingo.
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