sábado, 28 de diciembre de 2013

Never been better

Intentemos acabar el año con el lema que he elegido para el próximo blog: "Never been better".

Me hubiera gustado que fuera más corto, una o dos palabras ¿Inmejorable?, ¿Máximo local? (esta además con un indudable guiño matemático), ¿Unbeatable?, ¿Excellent?, ¿Insurpassable?, ¿Exceptionnel? ... sin embargo he optado por la combinación inglesa porque, a diferencia de otras, expresa mejor el hecho de que las cosas, incluso estando bien, pueden mejorar y no solo empeorar. De hecho para empeorar sí que tenemos claro que no hay límite por lo que no considero necesario recordarlo. En todo caso, olvidarlo.

Volviendo al año, ¿qué ha ocurrido en este 2013?. Pues así de primeras tacharía de mi imaginaria lista:

  • Cambio radical en el tipo de trabajo y sus condiciones
  • Conseguido el viejo propósito de escribir un libro, otra cosa es que no se haya publicado.
  • Conseguido el viejo propósito de leer Les Misérables en francés, aparte de releer los Pilares de la Tierra también en francés o "Un Mundo sin Fin" en inglés.
  • El blog, que nunca ha tenido una temática excesivamente clara, ahora se encuentra más tergiversado que nunca.
  • Vuelta a Linux muchos años después.
  • Vuelta de nuevo a los 80 kilos ...
  • Vuelta a París 20 años después y primera vez a Escocia.

Y para el 2014 dejaremos ...

  • Continuidad (esperemos) en el ambiente laboral y mejora (esperemos) en lo que al país respecta.
  • ¿Libro?. Ni siquiera tengo claro que se vaya a publicar en formato papel puesto que ya lo ha sido en formato blog y tendría que encontrar el tiempo para hacer el cambio.
  • Del viejo propósito de nivel superior acerca de leer los grandísimos clásicos (N.T. grandísimos=los que me llaman la atención) en versión original, ahora mismo se me ocurren las obras de Shakespeare en inglés y el Fausto de Goethe en alemán. No sé si durante 2014 me atreveré con el primero pero sí sé que para el segundo sería conveniente aprender antes alemán :-D.
  • ¿De Linux al Mac Mini?
  • De nuevo a los 80 kilos ... de nuevo con ganas de intentar los 75.
  • En 2014 se cumplirán 10 años de mi estancia en Chicago.¿Podría ser un buen momento para intentar repetir?
En cualquier caso y sea lo que sea aquello que el 2014 me/nos depare, ahora mismo creo que me encuentro en un gran momento. Como todo podría mejorarse pero si alguien me escuchara quejarme posiblemente pensaría que no merezco esa mejora. Y es probable que no le faltara razón a esa persona. 

Por otro lado, quizás sea simplemente una sensación fruto de la edad. De igual forma que no es extraño escuchar a personas mayores diciendo que nunca habían estado tan mal cuando tú no percibes ninguna variación con la última vez que esa persona se encontraba mareada o resfriada o ...  De ser así, ya tendré tiempo para quejarme dentro de muchos años. Ahora mismo prefiero un punto de vista mucho más positivo. Nunca he estado mejor ... y eso no significa que todavía no pueda estar "más mejor".

Feliz Año, Domingo.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Tergiverso navideño

Quizás no refleje el tergiverso,
Todos mis puntos de vista,
Sin embargo, soy realista,
Esos son los problemas del verso.

Finalizando está el año,
Esquivando la desidia,
Lento el toro va a la lidia,
Indignado, su rebaño,
Zen-Budista sin envidia.

Nos dice el asistente,
Aquí está ya la mejoría,
Voto a bríos, vida mía,
Impaciente e insistente,
Denodado e indiferente,
Al políticucho le decía,
Date el piro, sé valiente.

Sin cesar de ser sincero,
Y ya para acabar hoy,
Un deseo de Navidad:
Amor, trabajo, felicidad,
Y que hiciera Rajoy,
Compañía a Zapatero.

Agile for ... ¿everything?

En mi empresa actual se utiliza o se intenta utilizar una metodología ágil de desarrollo de Software. En mi antigua compañía se intentaba usar que el término estaba de moda y que la expresión resultaba sexy para los clientes con la comprensible intención de conseguir más proyectos independientemente de que se tuviera o no la experiencia o el conocimiento y de que el cliente fuera el apropiado para ello.

Un año después de pasar las pruebas que condujeron a mi contratación y tras casi un año de experiencia con una de estas metodologías, espero tener algo más de conocimiento. Y digo espero porque mi impresión es que no sé mucho más que el año pasado pero sí que tengo más experiencia en situaciones concretas. Como digo, mi impresión es que estas metodologías ágiles, al menos la que yo conozco mejor, se basan en el sentido común y en que cada minuto que estés trabajando lo emplees en algo que realmente sea útil. No es eso lo que suele pasar, ni mucho menos.

La comparación que suelo hacer entre cómo funciona un equipo regido por un enfoque tradicional y otro con uno ágil es que la empresa del primero podría ser un ejército convencional y el equipo una unidad (o pelotón o batallón o destacamento ...) mientras que en el segundo hablamos de las fuerzas especiales y el Equipo A ... al menos el equipo A tal como está definido en las fuerzas especiales estadounidenses, un equipo de unas 12 personas perfectamente autónomo y donde todo el mundo es especialista en algo pero todos saben de todo.

El caso es que estaba leyendo antes el blog de Toni Solano y he pensado que el ejercicio que realizaba haciendo memoria de lo conseguido durante el primer trimestre no se diferenciaba mucho de uno de los que se persigue con las reuniones retrospectivas de la metodología SCRUM. Entonces me pregunté si no podría haber un "Agile for education" o para cualquier otra disciplina. Y entiendo que sí porque al fin y al cabo no se trataría sino de usar el sentido común e intentar tener un marco de referencia que intente aprovechar la experiencia, la disposición y la buena voluntad de un equipo para hacerlo mejor y, de paso, hacer mejores cosas.

Imagino que, al igual que pasa con el desarrollo de Software, el principal problema que existe es encontrar ese equipo compenetrado, comprometido y dispuesto a ello. Y eso, en el mundo de "Todo el mundo va a lo suyo menos yo que voy a lo mío" me da la sensación de que debe ser complicado.

Un saludo, Domingo



sábado, 14 de diciembre de 2013

Tergiverso futbolero

Encara, finta, engaña,
Ese Pepe con su cinta,
Un Jacinto y su Jacinta,
El mejor de toda España,

Salta, gira, gol de cabeza,
Hay alguno que se estira,
Otro, en cambio, solo mira,
Uno maldice y otro reza.

Corta elegante, escapa,
El defensa delantero,
Rueda bola, abre juego,
El balón como una lapa,
En la escuadra está, portero,
Eso ahora, ¡Verás luego!.

El fútbol de los sábados

Desde hace unos meses ya no es lo mismo. La enorme fuerza interior de Pepe le ha desgarrado desde dentro en forma de pertinaz y malhadada hernia que el sistema andaluz de salud se empeña en no operar todavía (no sé ahora con acierto sabiendo que ahora estamos en verano y a las vacaciones de los médicos se le une la natural querencia que tienen las infecciones por los ambientes cálidos y húmedos.

Por otro lado, un año después reponen el gran éxito del verano pasado pero cambiando de protagonista y ahora el parado no soy yo, pero es otro de los miembros del fútbol sabatino tras una veintena de años trabajando en la misma empresa. Ya lo decía Gardel: 20 años no es nada.

...

Esto empecé a escribirlo en verano, como bien puede verse, y dejé el borrador para acabarlo algún día. Pues bien, ese día ha llegado. Empezaré primero por rememorar la escena que dio origen a esta entrada. Aquella mañana de sábado, como tantas y tantas, tuvo lugar la sempiterna discusión acerca de si al jugador que menos se mueve, muy poco para defender y algo más pero tampoco de forma excesiva para atacar, hay que pasarle el balón o no y si hay que hacerlo como se le pasaría a otra persona, en carrera, o no. Ciertamente es una persona que tiene problemas de movilidad que se solucionarían con lechuga cuando no con esa carrera que se le exige.

No voy a dedicarle más tiempo porque ni es mi intención ni serviría de nada, mejor paso a relatar lo que ocurrió aquel día. Andaba yo por la banda opuesta a la del susodicho no sé si tras haber cortado un balón, haberlo recibido o qué pero tenía que decidir qué hacer. Decir que mi técnica es limitada es probablemente benevolente pero eso no impide que alguna vez se pueda intentar algo. Sobre todo si no incluye un regate de esos de llevar pegamento en las botas. Este podía ser muy bien el caso. Hice un giro de 180º y disparé a puerta sin oposición clara pero a pesar de que el ángulo era bastante cerrado. Fallé el tiro.

A continuación recibí una reprimenda por no haber pasado a la otra banda donde esperaba nuestro varado buque escolta reconvertido, a veces pasa, en nao capitana. Comenté que no había nadie en la portería y que había tirado y la respuesta no pudo sino sorprenderme. En concreto me fue reprochado que lo hiciera porque "para hacer eso hace falta calidad". No dudo que el comentario fuera en broma pero igualmente, en broma si era en broma o en serio si iba en serio, contesté:
"Entonces la próxima vez no te la paso porque para llegar al balón hace falta velocidad".

Lo más curioso del caso es que si juntaran nuestras virtudes saldría un jugador medianamente potable. Él tiene y siempre ha tenido mucha más calidad que yo pero por alguna extraña razón la calidad se muestra mejor con un talle de avispa y este no es el caso. Por otro lado, para defender o para ser portero no hace falta mucha calidad y esas son, posiblemente, las labores en las que, si bien no descuello, al menos tampoco es que lo haga del todo mal. Resumiendo, si nos juntaran a los dos saldría un 50% de Pepe ... quizás.

Hablando de Pepe, a ver si organizo una sorpresilla ahora que parece que le van a llamar para que lo vea el cirujano. Esperemos que la cita para la operación no se la den para muy tarde y pueda volver a los terrenos de juego por su 74 cumpleaños. Sería un gran regalo ... para nosotros. Y si encima se corresponde también con la vuelta a los terrenos de juego de Jose que continúa su formación mientras encuentra esa nueva empresa que dure otros 20 años, miel sobre hojuelas.

Un saludo, Domingo.

sábado, 7 de diciembre de 2013

A lo Pablo Conejo

En el típico Powerpoint de reenvío he leído hoy un relato que asociaban a Paulo Coelho. Ya decía Einstein que no teníamos que fiarnos de todo lo que leemos en Internet y menos de las citas de famosos pues muy bien pudiera ser que no fueran.

Autoría aparte, me ha dado la idea para intentar inventar un relato breve basado en una conversación de la que fui testigo ayer. A ver si lo consigo pues los relatos medianamente elaborados que he escrito han sido siempre elaborados mientras corría pero hace tiempo que no salgo a correr y hoy tampoco ha sido el caso.

Así pues, empecemos por el final, la moraleja: las cosas no valen lo que tú quieres, valen lo que valen independientemente de que esto sea mucho o poco. Por otro lado, elijamos los personajes. Siguiendo la idea del relato anterior con esos dos amigos del hombre, el perro y el caballo e inspirándonos en el cuento de la lechera y en otro que leí hace tiempo esta vez los personajes serán una vaca, una gallina y una buena mujer que va desde su casa en la montaña hacia el pueblo a venderlas.

Ya lo tenemos todo ... o casi. Falta improvisar:

Érase una vez un paisaje idílico y una casa en una montaña desde la que la vista dominaba todo. Dicen las malas lenguas que fueron aquella casa y aquel paraje los que inspiraron al autor de Heidi. Humildes como la morada vivía un matrimonio que, sin ser anciano, no distaba mucho de celebrar sus bodas de oro. Jubilarse es otra cosa. No está muy claro si ambos habían cumplido los 67 pero sí está claro que el júbilo del labriego es la clemencia metereológica antes de ser recogida y el jubileo involuntario cuando el inclemente tiempo arruina las cosechas de todo el mundo ... menos la propia.

No había sido el caso este año. Un verano inusualmente largo, un otoño inusualmente seco y un invierno inusualmente traicionero anunciaban una primavera inusualmente triste. No se sabe si de tristeza o de qué, el hombre enfermó. La primera semana de abril la pasó en cama y durante la segunda la cosa no pintaba mucho mejor. La buena mujer había seguido fielmente los consejos del médico y cuando estos se mostraron inoperantes, otros consejos menos autorizados. Una vez constató que ni la buena ni la mala ciencia podían nada contra semejante enfermedad, comenzó a rezar. Los impíos dirían que eso no  es sino otro ejemplo de mala ciencia y que poco se ganaba o perdía con el cambio.

Una tarde, agarrada fervientemente al rosario y debilitada por comer poco, dormir menos y preocuparse mucho, creyó ver cómo una aparición luminiscente con forma de ángel le susurraba al oído que debía ir al pueblo a vender una vaca y una gallina a la misma persona. Si vendía la gallina, pero no la vaca, el marido sanaría parcialmente pero quedaría postrado en una silla de ruedas. Si vendía la vaca pero no la gallina, su marido se curaría pero ella enfermaría durante un año. Si no vendía ninguna o lo hacía a diferentes personas, no habría mejoría, tendría otra oportunidad al día siguiente, pero correría el riesgo de que su marido empeorara. Solamente si vendía ambas a la misma persona tendría la seguridad de que su marido se recuperaría completamente.

Al día siguiente, la mujer cogió la vaca, su única vaca, del ronzal, metió a la gallina más ponedora en una cesta encima de la vaca y echó un último vistazo por la ventana. El enfermo dormía plácidamente así que ella se dirigió hacia el pueblo. Una vez allí fue al mercado e intentó buscar comprador. Mientras esperaba intentó analizar las diferentes posibilidades y se dio cuenta de que todas eran malas. La peor era vender a diferentes personas pues se esfumaría la posibilidad de mejoría a la par que perdería los animales.

Sí que podía asumir la pérdida de la gallina pues le quedaban otras siete pero la perspectiva de la silla de ruedas era injusta. Injusta tanto para su marido, ese buen hombre que nunca había hecho daño a nadie como para ella misma aunque ciertamente ella no pensaba en esto último. Podía asumir la pérdida de la vaca y enfermar ella pero eso significaría que su marido pasaría un año infernal. Y eso no era justo para él. Tampoco para ella, pero ciertamente ella no pensaba en esto último. Podía asumir volver a intentarlo al día siguiente pero ¿y si no había comprador? o mucho peor ¿y si no había necesidad?.

En esto llegó el primer comprador. Un amigo de la infancia de su marido que, casi sin mediar palabra, le preguntó por él. Ella explicó que llevaba un tiempo enfermo y ella debía vender los animales para poder comprar las medicinas. Él se ofreció a comprarle la gallina pues precisamente necesitaba una. Estaba dispuesto a dar un precio justo e incluso a añadir un par de monedas y otro par más en concepto de préstamo que ella devolvería una vez el marido se hubiera recuperado. Sin embargo, no podía comprar la vaca pues ni le hacía falta ni tenía el dinero para ello.

La oferta era tentadora ... pero insuficiente. O podría ser insuficiente. Hubiera dudado poco en aceptar una oferta así el año anterior cuando todo era felicidad pero en este momento no bastaba. No podía correr el riesgo de dejar la vaca sin vender a pesar de que solo era la primera oferta del día. Le dijo que se lo pensaría y él quedó en volver más tarde.

Quince minutos después llegó un segundo comprador. Un vecino con el que su marido no se llevaba excesivamente bien y del que sospechaba había sido el causante en el pasado de alguna que otra cojera con la que había vuelto la Turca, la fiel perra de aguas que llevaba siete años con ellos. El vecino preguntó por el marido, pues no lo había visto en los últimos días y ella respondió que había estado trabajando en el huertecito y arreglando algunos de los aperos. Ella había ido al mercado a vender la vaca y la gallina pues quería cambiarlos por un par de terneros. Él ofreció una cantidad irrisoria por ambas.

La oferta era insuficiente ... pero tentadora. No sabría como explicar a su marido que había prácticamente regalado la vaca y la gallina a semejante persona, incluso aunque le contara lo de la aparición y él lo creyera. Le dijo que lo pensaría y él quedó en volver más tarde.

Una hora más tarde llegó un tercer comprador, acérrimo enemigo del primero desde que este le quitara la novia. Un par de peleas, una nariz rota, un par de ojos a la funerala y sendas amenazas de muerte no habían conseguido arreglar el problema. Este hombre fue directamente a examinar cuidadosamente la vaca. -¡Magnífico animal!, exclamó. -¿Lo vendes?.  Ella contestó que sí pero que quería venderla junto con la gallina.

Sin embargo, él no necesitaba la gallina y no parecía quererla. Ella preguntó cuánto daba por la vaca pues si era un buen precio podría incluso regalarle la gallina y cerrar el trato. La contestación fue esperanzadora. Era un precio ligeramente bajo pero con algo de regateo podría conseguir algo mejor, lo que ella consideraría un buen precio conjunto para los dos animales. Decidida se encontraba a iniciar el regateo cuando llegó el primer comprador y le preguntó a ella si aquel hombre la estaba molestando. El segundo, ofendido y con malos modos contestó que no, que simplemente quería comprar la vaca pero que ella quería venderla junto con la gallina. -La gallina me la va a vender a mí. Espetó el primero. -¡Antes no la quería pero ya la quiero menos!. Respondió el otro.

A la mujer se le cayó el alma a los suelos. En esa situación el regateo ya dejaba de ser una opción. En el mejor de los casos se tendría que conformar con vender la vaca ligeramente más barata de lo que le gustaría, la gallina a buen precio y obtener un par de monedas en préstamo. En esto se hallaba pensando cuando vio venir a lo lejos al segundo comprador.

¿Qué hacer?. Podía vender solo la gallina, solo la vaca, gallina y vaca a diferentes compradores o gallina y vaca al mismo comprador. Perdida, se encontraba perdida sin saber qué hacer cuando de repente tuvo una idea. Miró a los tres compradores que la contemplaban con aire extraño y se preguntó cuánto tiempo habría pasado en ese estado pensativo. Desechó este pensamiento y reaccionó con prontitud. Al segundo comprador le dio las gracias por el interés pero teniendo mejores ofertas sobre la mesa, no podía sino descartar la suya. El hombre reaccionó como quien recibe una noticia que ya no lo es, se encogió de hombros y se fue.

A continuación se dirigió a los querellantes y les dijo muy seriamente.
- Os conozco desde hace años.  Sé que sois buenas personas que habéis hecho el bien a todo aquel que os lo ha pedido excepto al otro. Ambos conocéis a mi marido, sobre todo tú - dirigiéndose al primero - y sabéis que él piensa lo mismo que yo. Mi marido se encuentra muy enfermo y me gustaría poder llegar a casa dándole la noticia de que, si bien no vais a ser nunca amigos, al menos vais a respetaros y a trataros como personas.

Ambos miraron a los polvorientos pies como hacen los niños que opositan a avestruces durante la regañina, avergonzados.

- Os propongo lo siguiente. Tú, - dijo ahora al segundo - le vas a pedir prestado el dinero de la gallina que te venderé por dos monedas menos de lo que pensaba pedirle a él. Me comprarás la vaca por el dinero que me ofreciste, a pesar de que vale más, y la gallina. A continuación le darás la gallina y tenderás la mano. Tú aceptarás la mano tendida bien de motu propio bien por mi marido. Solo eso os pido.

Ambos se miraron, la miraron y aceptaron. Un apretón de manos selló una tregua que jamás se rompió y ambos se ofrecieron a acompañarla a la casa y, de paso, visitar a su marido. Eso mismo ocurrió. Al llegar allí ... al llegar allí el lector deberá elegir entre un par de finales distintos.

Final 1: El marido había fallecido. Un par de horas más tarde llegó el médico y determinó que murió plácidamente cuando dormía. Muy probablemente cuando la mujer ajaezaba la vaca pues al salir, él ya había fallecido.
Moraleja: Las cosas valen lo que valen, no lo que queremos que valgan. En este caso, la salud de una persona. Al menos, la mujer tuvo el consuelo del bien logrado de forma póstuma. De hecho, ambos se ofrecerían posteriormente a llevar el ataúd. La mujer no dejaba de pensar: Las luces no hablan, las alucinaciones sí ... y también los humedecidos ojos de los que llevaban el féretro.

Final 2: El marido se encontraba mejor y se alegró muchísimo al conocer las noticias. No hizo ningún gesto extraño al conocer la historia de la venta por lo que aparentemente la aprobaba. Cuando la visita se fue, la mujer le confió toda la historia. En este caso, el marido cuenta la moraleja. Las cosas valen lo que valen no lo que se quiere que valgan. Felicitó a su mujer por la reconciliación lograda, la besó tiernamente en la frente y le pidió que preparara algo para comer pues era evidente que a ambos les hacía falta. Las luces no hablan. Las alucinaciones sí ... y los humedecidos ojos de ambos también.

Un saludo, Domingo.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Tergiverso crematístico

Empieza la cuenta en verso,
En verso, cuento de lecheras,
Mitad falso, mitad veras,
Acierto a medias, tergiverso.

Empieza en verso la cuenta,
Toda una vida de gastos,
Balances, carencias y fastos.
Años son cinco y cuarenta.

Licuando manzanas y peras,
Pagando facturas y casas,
Comiendo pan y cebolla.
Dineros de una cantera,
Libando azúcar de pasas,
En la olla no metas ... las joyas.

Cuánto se gana y gasta en una vida


¿Cuánto se gana y gasta en una vida?. Esta fue una pregunta que me formulé hace unos meses al escribir la entrada en el blog. Se suponía que junto al análisis de las hipotecas, el dinero, su valor presente, su valor futuro y cómo lo que tendrás dentro de diez años será la suma de todos los ingresos y gastos, ingresos presumiblemente mensuales en forma de nómina y gastos mucho más repartidos y distribuidos en diferentes conceptos.

Cuando lo escribía pensaba en que el euro que te gastas hoy en pipas es igual que el euro que te gastarás mañana en chicles e igual al que te gastaste ayer en hipoteca. Bueno, en la hipoteca posiblemente fuera algo más de un euro, pero el concepto imagino que se entiende. Análogamente, el euro que te gastaste el primer año en una lata de anchoas, es ligeramente diferente al euro que te gastarás en el año 10 es ligeramente diferente por la evolución de tu poder adquisitivo (básicamente, comparando el incremento o decremento de nóminas y precios).

Reconozco que todo esto me recuerda mucho al concepto de integrales en Matemáticas o al menos a lo que queda de aquello que un día encontré pues se me antoja que mis pasados y presentes digitales deben haber supuesto un cambio en otro pasado, mucho más antiguo a la par que analógico. Es quizás por eso por lo que en el momento de idear la entrada y ahora al escribirla, pienso en una hoja excel donde se suman celdas de ingresos, celdas de gastos y solo se mezclan para producir balances.

Uno de los balances que se producen podría ser el siguiente, basándonos en lo que se puede leer actualmente en la Wikipedia:
En España, el salario medio fue de 23.730 € brutos al año, lo que representa 19.651,84 €/año después de impuestos.

Hace años, quizás cuando empezaba a trabajar, leí que el sueldo medio de los españoles sobrepasaba ligeramente los tres millones de pesetas o lo que después vinieron a ser unos 18.000 euros al año. Ignoro si aquella cantidad era antes o después de impuestos. Si esto es así y el dato wikipédico es cierto, habríamos mejorado algo y eso es bueno. Por otro lado, el paro de hoy es muchísimo mayor (el oficial seguro y el no oficial muy probablemente también) y eso es malo. Como en todo, si es necesario quedarse con un único dato, quedémonos con un número/valor redondo. En cuanto a la situación, la del país es peor que hace 13 años y la mía mejor en todos los sentidos. Esa sería la valoración o valoraciones, quedaría el número o los números redondos.

En este caso me quedaré simplemente con un número. Digamos que el sueldo medio después de impuestos fueran unos 20.000 euros anuales y que ni los sueldos ni los precios variaran nunca. En ese caso, una persona que trabajara 45 años podría llegar a ahorrar un total de 900.000 euros. Evidentemente esa persona tendría que comer, imaginemos que dedica 500 euros al mes (más que el subsidio para las personas que han agotado el desempleo, dato que ya es preocupante). Total 6.000 euros al año y 270.000 euros en toda su vida. Quedan 630.000.

Esa persona tiene que vestir, imaginemos una cesta "básica" de la compra que a la vez de básica fuera generosa. Al año pongamos (reconozco que me invento los precios, algunos pueden ser más acertados que otros)
100 euros / abrigo
100 euros / zapatos
80 euros / pantalones
50 euros / chaqueta
20 euros / sudadera
20 euros / pijama
10 euros / camiseta
10 euros / ropa interior
10 euros / calcetines
...

Paro en los 400 euros al año y redondeo a 1000 porque además así añado higiene personal y alguna que otra cosa que pueda faltar. 45.000 en la vida. Quedan 585.000

Tenemos la comida y la ropa de toda una vida. Habrá que llevarlas a casa en coche. Pongamos que un coche dure de media 10 años y cueste 20.000 euros. Necesitaremos 4,5 coches, 90.000 euros. Quedan 495.000 euros.

A su vez al coche hay que alimentarlo. 1.000 euros de combustible más otros 1.000 para seguros, impuestos y arreglos anuales. Otros 90.000 euros. Casi nada al aparato. Voy a tener que pensar en volver a coge la bici. Pero bueno, siguiendo con las cuentas de la lechera, nuestros ahorros menguan hasta los 405.000 euros.

Pongamos que tenemos dos hijos y durante los primeros 20 años nos cuestan 6.000 euros cada uno (dicen que un niño sale aproximadamente por eso). 240.000 euros. Nos quedan 165.000 y no hemos comprado casa ni electrodomésticos para albergar a la familia. Así pues, me da que tendremos que acudir o bien a una herencia o bien a la jubilación para poder pagarlo todo sin apretarnos el cinturón.

Vamos a la casa. Al no haber inflación, no voy a contar intereses por lo que nos vamos a comprar una casa de 200.000 euros. Nos quedan -35.000.

Amueblémosla un par de veces en nuestra vida.
Dormitorio matrimonio: 2.000 euros
Dormitorio infantil: 1.000 euros x2
Cocina: 10.000 euros
Salón: 3.000 euros
Resto: 3.000 euros
Total, 20.000 euros cada vez. 40.000 en total por lo que nuestro saldo se queda en -75.000

Pongamos algo de electrónica en nuestra vida.
Ordenadores: 100 euros al año (500 cada 5 años) x 2
Televisión: 100 euros al año (500 cada 5 años) x 2
Total: 18.000 euros. Saldo= -93.000

Facturas de teléfono, ADSL, electricidad, 50+100 al mes. 1800 al año. 8100, redondeamos a 8000.
Saldo: -101.000

No he puesto nada de ocio, al menos no directamente. No he comprado libros aunque quizás podríamos considerarlos cubiertos. Tampoco he considerado restaurantes, cervecitas con los colegas, viajes ...
Así pues, digamos que 3.000 euros al año para un buen viaje durante los 25 años que te dejan los niños. 75.000. Saldo -176.000

Seguro que hay mil cosas más pero creo que voy a dejarlo aquí. Lo dejo además con la duda razonable de haber perdido una hora escribiendo una entrada en el blog dando datos que además de no ser representativos pudieran incluso ofender a quien ahora mismo no tiene ni trabajo ni perspectiva de tenerlo. Pero por otro lado, a mí me que gustan estas cosas me ha resultado un ejercicio curioso con una conclusión clara. Habrá quien deje este valle de lágrimas habiendo ahorrado mucho para sus hijos y otros, quizás sus propios hijos, que dilapidarán la herencia hasta llegar a incluso malvivir.

Es algo que me entristece pero no me obsesiona. Hay en la vida pocas cosas ciertas, o quizás muchas, pero la más cierta de todas es que aquel que gana más 240.000 euros al año y disfrutaba de la Ley Beckham, conseguirá a lo sumo en cinco años más que lo que ganará el currito medio en toda su vida. Perdón, la más cierta de todas es que ambos, el de la ley Beckham y el currito tendrán el mismo final, feliz o infeliz, pero el mismo: Memento homo quia pulvis es et in pulverem reverteris

Y la segunda más cierta es que ... esta me la guardo para mí. A ver si algún día releo esto y recuerdo la tontería en la que estoy pensando ;-).

Un saludo, Domingo.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Tergiverso dolente e indolente

A veces hay días que pienso,
Pienso y no hallo sentido,
Al pensamiento y el latido,
A la ciencia o al incienso.

Y otros días, yo pienso,
La gente medra y navajea,
No importa si guapa o fea,
Ni si ellos pinceles y yo lienzo.

Al final de todo, me digo,
Al terminar la partida,
Igual da qué fue tu vida,
Salvo que te tocara mendigo.

Mas no me sirve de abrigo,
Ese pensamiento indolente,
Olvidando que hay otra gente,
Más pasa que pasas o higos.

Sí, en mil años todos muertos,
Sí, en mil millones no hay nada,
Mas contra la injusticia, a espada,
Y con capa o sin ella, al huerto.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Movember y mi semana

No recuerdo cuándo fue la primera vez que escuché hablar del proyecto Movember pero posiblemente fue el año pasado al ver bigotes que este año me suenan conocidos. Recuerdo que una de las veces que fui a comer con los que entonces eran mis antiguos compañeros de trabajo y hoy simplemente mis compañeros de trabajo, estaban recaudando fondos para el mismo.

La motivación es sencilla y basta una consulta en Google para encontrar esto: http://es.movember.com

Este año me he sumado a la misma y además voy a intentar hacerlo de una forma original, no dejándome crecer un bigote sino varios. Esta semana le tocó el turno al que en la guía aparece definido como "The trucker". ¿La semana que viene?. Pues ya veremos. Posiblemente no sea un Mo genuino, pero lo que importa es la intención ... espero.

Por otro lado, esta semana ha ocurrido también una de las mayores desgracias de los últimos años de la que no he estado convenientemente informado. Una de las cosas buenas de no ver televisión es que no ves telebasura. Una de las cosas malas es que, entre la telebasura, no aparecen noticias, ni de España ni del mundo. Lo suplo parcialmente con los podcast de radio y alguna que otra ojeada a news.google.es pero no es lo mismo. Acabo de buscar más información y debo reconocer que lo que he encontrado me ha alarmado y aliviado a partes iguales.

Sabía que era una catástrofe devastadora pero pensaba que sería mucho mayor. En particular en uno de los artículos habla de que es la tercer peor catástrofe de la historia reciente del país y en otro se habla de más de 4.000 muertos pero que los medios oficiales dicen que pueden ser bastantes menos. Normalmente estas trágicas noticias suelen evolucionar de forma inversa, cifras oficiales hablan de, por ejemplo, 1.000 muertos confirmados, luego 2.000 luego 4.000 y todavía 10.000 desaparecidos ... Algo así pasó en Japón en 2011 cuando fallecieron más de 15.000 personas o qué decir de Haití en 2010 cuando lo hicieron más de 300.000.

Así pues, como digo, alarmado y aliviado a partes iguales. Sin duda se trata de una catástrofe de tal magnitud que en Europa no podemos sino imaginar que nos lo imaginamos. Si hubiera pasado en Málaga algo similar seguro que todos conoceríamos a alguien afectado bien directa bien indirectamente y habría barrios o pueblos que quizás habrían quedado arruinados. Y a pesar de todo no debes ser fácil de comparar porque podríamos recibir rápidamente ayuda del resto de España por tierra, mar y aire. En aquellos lares, el grado de desarrollo y la orografía que limita las opciones a solo mar y aire debe complicar en grado sumo el reparto de esa ayuda

Y para acabar, un detalle sobre la semana. Esta semana se ha marchado un compañero de trabajo con el que cuya forma de pensar no siempre coincidía. Sin embargo, he de decir que quizás dentro de un tiempo coincida con él en más de lo que me gustaría. Algunos de sus comentarios se han ido probando más atinados de los que yo pensaba. Eso me hace recordar algo que pasó hace tiempo. Un antiguo jefe me preguntó: "¿Qué tal estás? ¿Contento en el equipo?". Yo respondí que sí a lo que a su vez me respondieron ... "Eso está bien, ya veremos el año próximo". :-).

Cuando entré a trabajar me prometí que, al menos durante dos años no podía permitirme quejarme. En enero hará un año así que el momento para quejarme se va acercando. Aunque eso no es nada nuevo, lo que todavía no ha pasado siempre está más cerca de pasar.

Un saludo, Domingo.